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El futuro Parque de Valdebebas de Madrid contruibrá a la lucha contra el cambio climático desde el ámbito urbano.

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La ciudad de Madrid ya no será la misma cuando concluya la construcción del Parque de Valdebebas. Con toda seguridad, respirará mejor. El futuro parque, con sus 206.340 árboles -nueve veces los de El Retiro- unidos a sus 183.194 arbustos y sus 274 hectáreas de pastizal natural, fijará 1.250 toneladas anuales de dióxido de carbono y liberará 3.330 toneladas de oxígeno. La mayor zona verde construida en la historia de Madrid, diseñada en forma de árbol, constituye, por tanto, una valiosa contribución a la lucha contra el cambio climático desde el ámbito urbano. El alcalde, Alberto Ruiz-Gallardón, ha visitado hoy las dos primeras fases de los trabajos de este gran pulmón situado en el Este de Madrid que, en palabras del alcalde, “por sus dimensiones y planteamiento, contribuirá a rehidratar la atmósfera, favorecerá la regulación térmica y mitigará la contaminación acústica”.

Al final de la legislatura, avanzó Ruiz-Gallardón, se habrá creado un parque en Valdebebas que, con sus 470 hectáreas equivale a cuatro veces El Retiro, a 470 campos de fútbol, o a la suma de Hyde Park y Central Park. “Lo que hoy hemos visto son las dos primeras fases de las diez en que se divide la ejecución del parque”, detalló. Esos primeros trabajos han supuesto un movimiento de tierras de más de seis millones de metros cúbicos, lo que ha permitido configurar un terreno de pendientes suaves en esta antigua zona de vertederos, además de definir las vías básicas del parque, diseñado en forma de árbol. Estas vías son el carril bici que bordea la copa, el tronco y las ramas principales. Igualmente se han empezado a crear las infraestructuras de la zona Oeste, como la red de drenaje, de riego, el circuito de aguas pluviales, los embalses y arroyos, el agua potable o la red de caminos.

La segunda fase, ya en ejecución, desarrolla la red secundaria de riego y las plantaciones de los ecosistemas del interior peninsular, así como ‘el laberinto’, que comenzará en otoño. Ambas fases, que tienen un plazo de ejecución de dos años, suponen una inversión de 15 millones de euros, de los 90 millones que harán realidad esta enorme zona verde en un espacio antes degradado, de acuerdo con el compromiso del Gobierno de la Ciudad de crear 10 grandes parques y plantar millón y medio de árboles.

Recurso natural autoabastecido

Por primera vez un gran parque urbano se ha planteado buscando su propio abastecimiento. Estará dotado de infraestructuras para su natural desarrollo, mantenimiento y conservación, procurando no recurrir a fuentes externas siempre que sea posible.

Así, el parque dispondrá de una planta de compostaje para el reciclado de su biomasa vegetal, vivero propio, un sistema de reciclaje de agua y otro de uso del agua de lluvia. Será este un elemento muy presente, expuso el alcalde, ya que la capacidad de almacenamiento de sus tres embalses alcanza los 88.000 metros cúbicos. Pero Valdebebas es, además de un recurso natural, un importante espacio recreativo, como demuestran sus 5,1 kilómetros de carril bici y 31,6 de caminos y senderos.

Diez tipologías de bosque

El parque lo integran 10 tipologías de bosque, cada una asociada a un concepto. Las fachadas urbanas representan el bosque en la ciudad y son entornos pensados para el paseo; la Dehesa es el bosque humanizado y ofrece una muestra de paisajes ligados al uso ganadero; el río recrea el bosque fluvial y hace del agua y sus ecosistemas sus protagonistas; las terrazas se relacionan con el bosque cultivado y se reparten en un área circular a varios niveles; el arboreto o el bosque isla es un espacio en grandes plataformas con especies del centro de España; el monte o bosque cerrado es la zona más extensa y configura la copa del árbol que el parque representa; el laberinto forestal o bosque perdido se caracteriza por la envergadura del arbolado; el campo abierto es un bosque transformado y será un área adecuada para paseos ecuestres; el vivero es el bosque origen, que se dedicará a las especies presentes en el Parque; y las zonas periféricas remiten a la idea de bosque exterior como transición con el entorno urbano.

El Ayuntamiento también habilitará cinco o seis hectáreas con 30 parcelas de entre 250 y 300 metros cuadrados rodeadas de caminos y paseos, destinadas a albergar propuestas de jardinería efímera. De esta manera, distintos diseñadores podrán ofrecer a los madrileños sus creaciones cada año, convirtiendo el parque en un lugar de encuentro para los profesionales, así como de divulgación e intercambio. La idea es, según el alcalde, que Madrid se incorpore a la las nuevas tendencias del arte de la jardinería, del mismo modo que otras capitales celebran periódicamente concursos de este tipo.

Se trata de traer el bosque a la ciudad, incorporarlo a la trama urbana y conectarlo a través de corredores verdes con barrios y otras zonas naturales como el Parque Juan Carlos I o Alameda de Osuna.

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