Un nuevo estudio encargado por la Dirección General de Acción por el Clima (DG Clima) de la Comisión Europea y financiado por Horizonte Europa concluye que la Unión Europea, sus Estados miembros y el sector privado deberían destinar aproximadamente 70.000 millones de euros al año hasta 2050 a medidas de adaptación climática. Según los expertos, esta inversión permitiría reducir la exposición a los crecientes riesgos climáticos y fortalecer la resiliencia.

El estudio ‘Evaluación de las necesidades de inversión en adaptación de la UE y los Estados miembros’ subraya que invertir en adaptación y resiliencia se ha vuelto más urgente que nunca, en un contexto de aumento sostenido de las temperaturas globales y de creciente impacto socioeconómico de los fenómenos climáticos extremos. Se trata de un estudio pionero, que se centra exclusivamente en las necesidades de inversión en adaptación y no en los costes directos de los eventos climáticos.
Para su elaboración, los investigadores aplicaron una metodología común que permite estimar las necesidades de inversión tanto a nivel de la UE como de cada Estado miembro, tomando como referencia los grupos de riesgo identificados en la Evaluación Europea de Riesgos Climáticos de 2024 (EUCRA) y las medidas de adaptación implementadas a nivel europeo y nacional.
Distribución de la inversión en adaptación al cambio climático
El estudio estima que de los 70.000 millones de euros anuales, alrededor de 30.000 millones deberían destinarse a infraestructura, 21.000 millones a ecosistemas y 12.000 millones a seguridad alimentaria. Francia, Italia, Alemania y España son los países con mayores necesidades de inversión, en parte debido a su tamaño geográfico y económico, aunque la escala y el tipo de inversión requerida varía significativamente entre los Estados miembros según sus características específicas.
Entre las conclusiones principales, el estudio destaca que la financiación actual para la adaptación es insuficiente y que invertir en estas medidas genera beneficios colaterales, incluso en términos de mitigación del cambio climático. Además, enfatiza la necesidad de contar con mejores datos sobre los costes de adaptación y de integrar estas necesidades y riesgos en la planificación presupuestaria nacional, dada la importancia del sector público en la implementación de las medidas.
El documento también subraya la importancia de continuar evaluando las necesidades de inversión bajo distintos escenarios climáticos, objetivos de resiliencia y riesgos residuales, así como de analizar la relación costo-beneficio de las medidas de adaptación. Su publicación coincide con los preparativos de la Comisión Europea para un nuevo marco integrado de resiliencia climática y gestión de riesgos, que busca ayudar a los Estados miembros a prevenir y prepararse frente a los impactos crecientes del cambio climático.