El Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife, a través del área de Sostenibilidad Ambiental y Servicios Públicos, ha aprobado de forma provisional el Plan de Infraestructura Verde y Biodiversidad (PIVB), un documento estratégico que definirá el modelo de ciudad durante la próxima década y que contempla un total de 125 acciones orientadas a reforzar la presencia de la naturaleza en el entorno urbano y mejorar la calidad de vida de la ciudadanía.

El plan, que se someterá a exposición pública durante un mes antes de su aprobación definitiva en el Pleno municipal, tiene como objetivo convertir la capital tinerfeña en una ciudad más saludable, resiliente y sostenible, mediante la aplicación de soluciones basadas en la naturaleza, la mejora de la biodiversidad urbana y la adaptación al cambio climático.
La estrategia incluye criterios de equidad territorial, participación ciudadana y eficiencia en la gestión, con el objetivo de que todos los distritos accedan a los beneficios asociados a la infraestructura verde y a los servicios ecosistémicos.
Una estrategia estructurada en 125 acciones
El Plan de Infraestructura Verde y Biodiversidad se articula a diez años y se estructura en 10 metas, 27 objetivos estratégicos, 65 líneas de actuación y 125 acciones concretas. Entre sus ejes figura la creación de una red de conectores ecológicos que integre ejes urbanos, secundarios y naturales, incluidos los barrancos, para aumentar la continuidad ecológica en el conjunto del municipio.
El documento también plantea corredores que conecten la ciudad con los espacios naturales periurbanos, así como la restauración de hábitats y áreas degradadas. A ello se suman la actualización de inventarios, el control de especies invasoras y el fomento de flora y fauna autóctona para reforzar la biodiversidad urbana.
Otro de los pilares es el desarrollo de un bosque urbano resiliente frente al cambio climático, con especies adaptadas, mejora de la calidad del suelo y una gestión más eficiente del agua. El plan incorpora además jardines terapéuticos, zonas de sombra y otros espacios vinculados a la salud, la actividad física y el contacto con la naturaleza.
Transformación urbana y nuevos espacios verdes
Entre las intervenciones previstas destacan la naturalización y peatonalización de la Rambla de Santa Cruz y la transformación de la autovía TF-11, entre Santa Cruz y San Andrés, en un corredor verde para mejorar la conexión ecológica y el acceso al litoral. El plan contempla además la renaturalización de varias vías urbanas para hacerlas más accesibles y orientadas al peatón.
La estrategia prevé una red jerarquizada de corredores verdes para enlazar parques, plazas y espacios naturales, así como la recuperación de solares y otros espacios degradados para convertirlos en nuevas zonas verdes. También incluye cubiertas y fachadas vegetales en edificios y la ampliación de huertos urbanos.
Apuesta por las zonas verdes
El Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife sitúa el plan en línea con la Estrategia de Infraestructura Verde de la Unión Europea, la Agenda 2030 y la normativa estatal en biodiversidad. Como referencia, el documento adopta el marco de la regla 3-30-300 del investigador Cecil Konijnendijk, que plantea tres metas: ver al menos tres árboles desde la vivienda, alcanzar un 30% de cobertura arbórea por barrio y disponer de un espacio verde a menos de 300 metros del hogar.
Santa Cruz cuenta actualmente con alrededor de 23 metros cuadrados de zona verde por habitante y gestiona unas 484 hectáreas de parques públicos. El municipio presenta una media de dos habitantes por árbol y una cobertura arbórea de entre el 18,6% y el 19,1%, aunque ese umbral ya se cumple en áreas como Anaga.
El 90% de la población vive a menos de 300 metros de un espacio verde, por lo que ya cumple uno de los tres criterios de esa regla. La elaboración del documento se ha apoyado en un proceso participativo con personal técnico, especialistas, empresas del sector y ciudadanía, con herramientas específicas para recoger propuestas de la población joven.