El Ayuntamiento de Barcelona, a través de la Oficina de Cambio Climático, ha puesto en marcha una prueba piloto para evaluar cubiertas reflectantes capaces de reducir el calentamiento de los edificios, rebajar la demanda de refrigeración y limitar el efecto isla de calor urbana. La iniciativa forma parte del Pla Calor y busca aportar datos técnicos para mejorar la adaptación de la ciudad a los efectos del cambio climático.

Los ensayos analizarán el comportamiento de distintos revestimientos en función de dos parámetros clave: la reflectancia solar, que determina la capacidad de un material para reflejar la luz del sol antes de que se transforme en calor, y la emisividad térmica, vinculada a la capacidad de liberar el calor absorbido en forma de radiación. Cuando ambos valores son elevados, el material puede reducir la entrada de calor en el interior de los edificios y contribuir a disminuir la acumulación térmica en el espacio urbano.
Cubiertas reflectantes para mejorar el confort térmico urbano
El primer estudio se desarrollará durante todo el periodo estival en una cubierta de unos 150 metros cuadrados del Institut Escola Tres Fonts, en el distrito de Les Corts. En este emplazamiento se compararán tres soluciones: pintura blanca, pintura de color terracota que servirá como referencia de control y pintura terracota con pigmentos reflectantes.
La pintura blanca suele ofrecer una reflectancia solar más alta, pero la opción terracota con pigmentos reflectantes permitiría conservar la apariencia cromática habitual de una cubierta tradicional. Estos pigmentos aumentan la capacidad de reflejar la radiación solar, especialmente en el espectro del infrarrojo cercano, que tiene un papel relevante en el calentamiento de las superficies.
La comparación permitirá valorar si es posible mejorar el comportamiento térmico de los edificios sin modificar de forma significativa su imagen exterior. El planteamiento combina criterios de eficiencia energética, adaptación climática e integración urbana, un aspecto relevante en entornos consolidados donde la intervención sobre cubiertas puede tener implicaciones paisajísticas.
Ensayos de consumo energético y enfriamiento radiativo
De forma paralela, Vibrantz Technologies, la empresa fabricante de los pigmentos, llevará a cabo un estudio específico para medir con mayor precisión el efecto de dos recubrimientos sobre la demanda energética. Para ello se pintarán dos casetas de azotea idénticas: una con pintura terracota convencional y otra con pintura terracota con pigmentos reflectantes.
Ambas casetas dispondrán de sistemas de aire acondicionado configurados para mantener una temperatura interior máxima de 27 ºC. Esta configuración permitirá comparar el consumo eléctrico de cada espacio y estimar en qué medida los pigmentos reflectantes reducen la energía necesaria para refrigerar el edificio sin alterar su aspecto exterior.
El estudio también evaluará el enfriamiento radiativo en una pequeña superficie de la cubierta. Este proceso pasivo permite disipar el calor acumulado mediante la emisión de radiación electromagnética, principalmente en forma de infrarrojo. Su eficacia aumenta cuando la radiación se emite en un rango de longitudes de onda en el que la atmósfera es relativamente transparente, conocido como ventana atmosférica, lo que facilita que el calor escape hacia el espacio exterior.
A diferencia de una cubierta reflectante convencional, que reduce el calentamiento al reflejar la luz solar, el enfriamiento radiativo puede llegar a situar la temperatura de la superficie en valores próximos o incluso inferiores a la temperatura ambiente cuando las condiciones son favorables. Su rendimiento, no obstante, puede variar según la humedad, la nubosidad, la exposición al cielo y la integración del sistema en el edificio.
Monitorización de variables térmicas para futuras actuaciones
Las tres pruebas incorporarán un sistema de monitorización continua para registrar la evolución de la temperatura ambiental, la temperatura de superficie, la humedad relativa ambiental y la irradiancia solar. En el caso de las casetas de azotea, también se medirá el consumo eléctrico asociado a la refrigeración.
Este seguimiento se completará con campañas puntuales de medición destinadas a obtener datos adicionales y contrastar los resultados registrados de forma permanente. La información recopilada permitirá analizar con mayor precisión el comportamiento térmico de las soluciones evaluadas y valorar su posible aplicación en futuras actuaciones urbanas.