Ihobe, Sociedad Pública de Gestión Ambiental del Gobierno Vasco, ha puesto en marcha en su web una calculadora de huella de carbono dirigida a la ciudadanía para medir las emisiones asociadas al estilo de vida, identificar los hábitos con mayor impacto climático y recibir recomendaciones personalizadas para reducirlas.

La herramienta analiza cinco ámbitos de la vida cotidiana: hogar, movilidad, alimentación, consumo y compensación de emisiones. Con esos datos, permite conocer cómo influyen las decisiones individuales en la huella de carbono y facilita la adopción de compromisos personales de reducción de gases de efecto invernadero.
Además de ofrecer un resultado final, la calculadora ayuda a interpretar el origen de las emisiones. Cada persona usuaria puede detectar qué rutinas generan una mayor contribución climática y comparar su resultado con los valores de referencia de Euskadi, lo que permite contextualizar su situación respecto a la media del territorio.
Recomendaciones para reducir emisiones
Tras completar el cálculo, la herramienta propone medidas específicas ajustadas a los hábitos declarados. Las recomendaciones abarcan cambios en la movilidad, el consumo energético, la alimentación y las compras, con el objetivo de facilitar decisiones cotidianas con menor impacto climático.
La calculadora también permite seleccionar compromisos concretos vinculados a la realidad de cada persona. Ihobe plantea así un instrumento orientado a convertir el diagnóstico individual en acciones medibles, dentro del objetivo de avanzar hacia una Euskadi climáticamente neutra.
Huella de carbono de Euskadi
La huella de carbono de una región mide las emisiones de gases de efecto invernadero generadas en cualquier lugar del mundo para satisfacer su demanda final de bienes y servicios, con independencia de dónde se produzcan esas emisiones.
En Euskadi, este indicador se sitúa en 10,4 toneladas de CO2 equivalente por habitante, una cifra ligeramente inferior a la media europea, que alcanza las 10,9 toneladas. Del total vasco, 7,8 toneladas de CO2 equivalente corresponden al consumo de los hogares.
El transporte, la alimentación y la vivienda figuran como las principales fuentes de emisiones asociadas a las actividades cotidianas de la ciudadanía vasca. La comparación con estos valores de referencia permite a las personas usuarias identificar dónde se concentra el mayor potencial de mejora en sus hábitos.