Las inversiones en actividades sostenibles en la Unión Europea han superado los 1,2 billones de euros desde 2021, según datos publicados por la Comisión Europea, que reflejan un crecimiento continuado del uso del marco de finanzas sostenibles de la UE.

Este marco vincula el crecimiento económico con la descarbonización al orientar capital hacia tecnologías e infraestructuras limpias, con especial incidencia en el sector energético. La Comisión Europea señala que estas inversiones contribuyen a reforzar la autonomía estratégica y la seguridad energética de la UE mediante el apoyo a la energía renovable doméstica, la electrificación y otras tecnologías limpias, reduciendo la dependencia de combustibles fósiles importados.
Inversiones sostenibles en la UE
Los datos indican que en 2025 se invirtieron más de 320.000 millones de euros en actividades alineadas con la Taxonomía de la UE, el sistema de clasificación europeo que ayuda a empresas e inversores a identificar actividades ambientalmente sostenibles. El sector energético concentró la mayor parte de estas inversiones. Dentro de este ámbito, el impulso procedió principalmente de los proveedores de electricidad, de acuerdo con las cifras difundidas por la Comisión Europea.
La evolución de la financiación sostenible también se refleja en el mercado de bonos verdes europeos. Desde que el Estándar Europeo de Bonos Verdes comenzó a aplicarse en diciembre de 2024, se han emitido alrededor de 60.000 millones de euros bajo este marco.
La emisión de bonos verdes europeos alcanzó 21.000 millones de euros en 2025. A esta cifra se sumaron otros 39.000 millones de euros entre el 1 de enero y el 7 de octubre de 2026, un volumen que casi duplica el registrado durante el primer año de aplicación del estándar. Esto indica un uso creciente de la norma, que constituye un marco voluntario para los bonos emitidos para financiar actividades sostenibles alineadas con la Taxonomía de la UE.
La Comisión Europea considera que las cifras muestran el papel del marco de finanzas sostenibles de la UE en el respaldo a la transición hacia una economía europea más sostenible, resiliente y competitiva. Al mismo tiempo, mantiene los trabajos para simplificar el marco y facilitar su aplicación.