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Construcción con fardos de paja

Un sistema constructivo que ofrece ventajas evidentes desde el punto de vista de la energía incorporada y de la eficiencia energética.

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Rubén Valbuena Barrenechea (Ph.D, Geógrafo)
Ricardo López Sánchez (Arquitecto)
Daniel Herrero Luque (Geógrafo)

Con el propósito de promover un espacio para la discusión sobre un sistema constructivo poco conocido en España, fundado en el uso de fardos de paja como elemento central de la construcción, Arquitectos sin Fronteras Castilla y León organizó en marzo de 2010 en Valladolid unas Jornadas técnicas, que atrajeron a una centena de interesados provenientes de distintos puntos de España.

Un ciclo de ponencias, en el que participaron expertos de distintas nacionalidades, sentó las bases de un debate sobre las posibilidades de un sistema de construcción poco convencional y muy desconocido, a pesar de la extensa bibliografía que existe sobre el tema en otros países. Se abordaron los pros y contras que entraña el uso de este material en la construcción, así como su potencial utilización en una región en la que el cultivo de cereales y consecuentemente la paja son una seña de identidad fundamental.

 

El marco para el desarrollo del evento era providencial. Pero, ¿por qué construir con fardos de paja?, ¿qué interés tiene y qué beneficios reporta? Las respuestas no son evidentes, pero tras reflexionar sobre ello las ventajas aparecen claras. La paja ha pasado en pocos años de ser un subproducto muy preciado por la población, con diversos usos, a un residuo del que los agricultores difícilmente se pueden deshacer. Por lo tanto, el recurso imprescindible que fue, hoy es considerado como un problema.

Se trata de una producción local y el material no precisa ser sometido a un proceso de transformación, por lo que se encuentra disponible en las proximidades, reduciendo significativamente el esfuerzo y la energía empleada para su producción y transporte hasta el lugar de la obra. Este aspecto resulta clave.

En la actualidad urge encontrar una solución para el sector de la construcción, que se erige como uno de los principales consumidores de energía primaria y, en este sentido, los fardos de paja constituyen una excelente alternativa. Frente a otros materiales de construcción, la paja consigue retener un volumen de CO2 superior al que es producido por el hombre para su fabricación y transporte. En este campo, no tiene rival.

La puesta en obra

El uso de fardos de paja en la construcción remonta a finales del siglo XIX, cuando fue concebida la máquina de empacar o enfardar. Existen ejemplos de casas con más de 100 años en los Estados Unidos y con casi un siglo en algunos países de Europa Occidental. Esta es la mejor de las pruebas de la efectividad de un modo de construir.

De forma general, podemos hacer referencia a dos sistemas constructivos básicos. El primero de ellos, que además constituye la referencia más antigua, es el que se basa en el uso de fardos para formar muros de carga, dando lugar a una estructura perimetral autoportante. Conocido comúnmente como sistema Nebraska. El segundo, que se ha generalizado ampliamente, es el que se fundamenta en la utilización de los fardos como elemento de cerramiento de distinto tipo. Con todo, sea cual fuere el sistema escogido, hay dos principios que se erigen cardinales: la elección de buenos fardos y el diseño de una buena cubierta.

En Ramiro, donde se ha llevado a cabo el taller práctico previsto en las Jornadas, se optó por usar los fardos de paja como elemento de cerramiento en una sencilla estructura de madera. En este caso se eligió para realizar el revestimiento un revoco a base de barro, disponible en la misma finca. Una elección que acrecienta las bondades de este tipo de construcción, que utiliza materiales existentes y útiles en el propio lugar y que favorecen la reducción de la energía incorporada en la edificación. El revestimiento exterior, o revoco final, se realizará a base de arena y cal, para conseguir una lámina de protección que favorezca la durabilidad de los muros, evitando un mantenimiento continuado de los mismos (embarrados periódicos).

Ventajas

Desde el punto de vista de la producción y del transporte de estas piezas, son varios los aspectos que pueden ser destacados: es un material que de forma periódica está disponible (anualmente renovable); requiere de muy poca energía para ser obtenido, en función de la escasa transformación que sufre; la producción es local, por lo que está disponible en las proximidades y no implica unos costes altos de transporte; además, hay una gran disponibilidad y existe una maquinaria para su producción y una infraestructura en buenas condiciones para su almacenaje.

Desde el punto de vista técnico y constructivo, subrayamos también varios puntos: es un material muy económico; su utilización en la obra no conlleva la generación de residuos o escombros; permite el uso de técnicas de construcción sencillas y facilita la rapidez en la ejecución de las diferentes fases en la obra, haciendo viable la autoconstrucción (lo que no quiere decir que no se requieran unos conocimientos técnicos básicos); presenta unas cualidades extraordinarias como aislante térmico y acústico, así como regulador higroscópico; ofrece una respuesta extraordinaria ante los movimientos de tierra (buena resistencia ante los terremotos).

Desde el punto de vista de la vida útil del edificio acabado, enfatizamos varios puntos positivos: constituye un inmueble con un ambiente saludable y sano; favorece un ahorro energético para mantener una temperatura de confort en el interior del predio, tanto en verano como en invierno;

En lo que se refiere a su asimilación final una vez demolido, ponemos de relieve, igualmente, algunos aspectos claramente favorables: tanto la paja que conforma los fardos como el revoco que se utiliza son enteramente reciclables y podemos enumerar varios usos (esencialmente para la paja): como fertilizante, puesto que la materia orgánica vuelve a la tierra; como fuente de energía, ya que puede ser utilizada como combustible.

Así, el uso de fardos de paja en la construcción, que supone una importante valorización de un residuo de la producción agrícola, nos permite tener en un único elemento las funciones portante y aislante que se le deben exigir al muro de cualquier edificación. Teniendo en cuenta que la energía incorporada es reducida y que el material puede ser reutilizado cuando deje de ser útil en el predio en cuestión.

Inconvenientes

Pero, ¿son todo ventajas? Si así fuera, ¿por qué no es ampliamente utilizado? Hasta la fecha y revisando una amplia bibliografía, no hemos tenido oportunidad de encontrar verdaderos inconvenientes asociados al uso de este material en la construcción de edificios con diferentes usos. Pero de lo que no cabe duda es de que existen importantes peligros asociados a una mala praxis, a la ausencia de unos criterios técnicos que pauten las distintas fases de la puesta en obra de los fardos de paja. Precisamente una de las ventajas a las que hacíamos referencia más arriba, la rapidez en la construcción, puede estar asociada a errores o equívocos por una falta de previsión y planificación en la obra.

La humedad es, probablemente, el gran enemigo de este material. Por ello, respetar unas reglas para evitar que la humedad permanezca durante periodos prolongados en el interior del muro es fundamental, evitando la aparición de focos de podredumbre que podrían consolidarse y extenderse hacia otras partes del muro, provocando la descomposición y desestructuración del mismo. El fuego conforma el peligro más repetido y temido por aquellos que desconocen estos sistemas constructivos. No obstante, las pruebas y ensayos llevados a cabo en varios países (en Canadá, EE.UU. o Alemania, por ejemplo), demuestran la capacidad de resistencia de un muro de fardos de paja con un revestimiento de barro, cumpliendo ampliamente con los requerimientos de los diferentes códigos técnicos de la edificación definidos en cada lugar.

Así, podemos concluir que la falta de experiencias en España se debe más al desconocimiento y a los prejuicios existentes en torno a un material asociado indefectiblemente al medio rural y a las actividades agropecuarias, que a problemas serios vinculados a un material de construcción y a una práctica.

Una experiencia en Ramiro (Valladolid)

En una finca alejada del centro urbano, del que dista más de 1.500 metros, se ha llevado a cabo la que se considera la primera experiencia de una edificación con fardos de paja. Se trata de una construcción auxiliar en la Granja Cantagrullas, que se destinará a almacén de materiales y aperos usados en la actividad productiva principal. La edificación, con una superficie total de 25 metros cuadrados, ha sido concebida con una estructura portante de madera y con un cerramiento en el que se han utilizado pacas de paja. Se han tenido muy en cuenta las características del terreno, que presenta algunas ventajas, así como la disponibilidad de arcilla de excelente calidad para los revestimientos de la edificación o el carácter casi plano del mismo y, por otro lado, algunas desventajas, como la mala aptitud del suelo para drenar el agua de precipitación. Unas y otras, han influido en la concepción del proyecto, que se ha adaptado a las necesidades de los promotores y a las cualidades del lugar. De forma resumida y concreta, abordamos, a continuación, algunos de los aspectos clave que han definido la idea y la ejecución del proyecto.

Cimentación – zócalo

Sabemos que la humedad es uno de los enemigos fundamentales en las casas hechas con fardos de paja. Por ello, desde la base hasta la cumbrera, ha de ser considerado este aspecto, para evitar la podredumbre en la paja.

Se ha diseñado una cimentación mediante zapata corrida, en la que se encuentran ancladas mediante pernios las placas de anclaje sobre las que asientan los pilares de la estructura. Es una zapata de dimensiones moderadas concebida con hormigón armado. Adosado a la zapata por el exterior se pretende colocar un sistema de drenaje perimetral, mediante grava y tubos perforados corrugados de polietileno. Estos elementos nos van a facilitar la evacuación del exceso de humedad del suelo.

Sobre la zapata se ha planteado un zócalo a base de bloques de hormigón, con la finalidad de distanciar del suelo la primera hilada de fardos. Este zócalo está compuesto por dos filas paralelas de bloques con dos alturas cada una. La anchura final del zócalo equivale a la del fardo de paja, de modo que quedará finalmente oculto tras un revestimiento continuo que unifique el conjunto del cerramiento.

Humedad del suelo – aislamiento (impermeabilizante – bastidor)

Aislar los fardos de paja del suelo, para evitar que se vean afectados por la humedad que pueda ascender, es fundamental. Así, se ha decidido la instalación de una capa impermeabilizante en la parte superior del zócalo. En este caso se trata de una plancha impermeable de goma, aunque el abanico de materiales para llegar a esta solución que existe es amplio.

Inmediatamente sobre ella, se ha diseñado un bastidor de madera en forma de escalera, sobre el que asentarán directamente las pacas. Evitamos, de este modo, el contacto directo entre el material impermeabilizante, que no suele facilitar la transpiración, con la paja. Este bastidor, que posee la anchura del zócalo y de los fardos, constituye un elemento amortiguador fundamental. Los huecos que posee en su interior se rellenan con arcilla expandida, lo que otorga a este estrato del muro un papel esencial en el saneamiento del mismo, gracias a su capacidad de absorción de humedad.

Disposición de los fardos de paja

Para esta obra se ha optado por instalar las pacas de paja de canto, de modo que las cañas estén en posición vertical. Esta opción, aunque supone una menor anchura del muro en relación a una paca dispuesta plana, ofrece mayor aislamiento térmico, debido a la orientación de los tallos. De esta forma, para una misma superficie construida ganamos más superficie útil.

Las primeras hiladas, se disponen sucesivamente sobre el bastidor de madera en el que se han preparado y anclado unas estacas de madera, para evitar posibles movimientos del muro durante la ejecución de la obra. Un movimiento que desaparece a medida que realizan las diferentes fases del enfoscado.

Los fardos de paja se han ido solapando los unos sobre los otros a mata juntas, y al mismo tiempo para conseguir una mayor coherencia estructural frente a empujes horizontales, utilizamos varillas de acero corrugado hincandas conectando varias hiladas entre sí verticalmente. Para los huecos y juntas que resultan de la disposición de las pacas, se utiliza una masa de mortero de cal, que nos ayuda a dar mayor estanqueidad al muro, permitiendo la realización óptima del posterior revestimiento de acabado.

Huecos para puertas y ventanas

En la edificación se ha previsto la colocación de tres huecos, dos de los cuales se corresponden con ventanas y uno de ellos con una puerta de paso. A medida que vamos levantando las hiladas de fardos, se han ido planteando los premarcos de madera directamente sobre la paja, sin utilizar ningún tipo de aislante o impermeabilizante entre ambos materiales que pudiera dar lugar a condensaciones y humedades indeseables.

Se ha optado por premarcos de la misma anchura final que adquirirá el muro, de modo que al instalarlos observamos un margen suficiente a cada lado del fardo (interior y exterior del muro), que debe ser equivalente al espesor del revestimiento que se desea dar al muro. Se facilita la instalación y se consiguen excelentes acabados del muro una vez revocado. Para lograr un buen armado entre los premarcos y las pacas, se ha optado por la colocación de varias estacas realizadas con varillas de madera insertadas en los laterales del premarco, que lo conectan con las pacas.

Revestimiento

El revestimiento de protección ha sido concebido a base de barro. El primero de los enfoscados que se realiza, que tiene un espesor reducido, tiene como objetivo crear una capa de imprimación bien adherida a los fardos de paja, por lo que la composición de este mortero se fundamenta en una matriz en la que la arcilla tiene un papel preeminente. Se ha realizado a mano, sin la ayuda de herramienta o útil alguno, asegurando la perfecta cubrición de toda la superficie.

El segundo de los revestimientos, que constituye la capa de mayor espesor, tiene una composición diferente. La composición deja de ser tan arcillosa y tiene una mayor proporción de arena. Se debe conseguir una masa más ligera, que conforme una corteza de espesor considerable que facilite la transpiración del muro otorgándole coherencia al mismo tiempo. Este revoco se realiza ayudado por una gunitadora, consiguiendo así agilizar los trabajos y unos acabados más regulares.

Realizamos un revestimiento final. Se trata de un mortero de barro y cal, que constituye el enlucido exterior del muro. Esta capa, aplicada con llana, protegerá de la intemperie el revestimiento de barro.

Estos constituyen algunos de los puntos cardinales del proyecto experimental que se lleva a cabo en el municipio de Ramiro.

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