Estudio PRECOST&E

El propietario de una vivienda que mejore su calificación energética de la E a la B, puede ahorrarse al año un 74% del consumo energético, o lo que es lo mismo 5,21€ por cada metro cuadrado que tenga la vivienda, lo que significa que una vivienda de unos 110 metros cuadrados construidos que mejore su calificación energética ahorrará un total de 572,29 euros en el consumo de luz y gas al año.

El pasado 7 de julio se presentó en el Salón Hemiciclo del edificio de la CEOE en Madrid, en el marco de una jornada sobre Eficiencia Energética, el estudio PRECOST&E, elaborado por la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) y promovido por la Fundación Asprima, Gas Natural, Uponor y Ursa-Pladur, que analiza los costes derivados de la mejora de la eficiencia energética en los edificios.

La presentación se llevó a cabo en el trascurso de una jornada que bajo el título de “El impacto de la eficiencia energética en la promoción inmobiliaria”, contó con la presencia de relevantes agentes del sector y de organismos públicos estatales y autonómicos. El evento fue inaugurado por la directora general de Arquitectura y Política de Vivienda del Ministerio de Vivienda, Ana de los Ángeles Marín. La moderación de la Jornada corrió a cargo de Marta Torres Torres, Directora Gerente de ASPRIMA.

La primera mesa del día analizó la normativa en materia de eficiencia energética que actualmente afecta al desarrollo de la actividad promotora, y establecerá las bases sobre las que se sostendrá el marco legislativo futuro.

Contó con la presencia de Javier Serra María-Tomé, Subdirector General de Innovación y Calidad de la Edificación del Ministerio de Vivienda, Pedro García Fernández, Técnico de apoyo de la Dirección General de Industria, Energía y Minas de la CAM, Tomás Usan Mas, Subdirector del Área de Promoción y Rehabilitación del IVIMA de la CAM y Joaquín Mañoso Valderrama, Director General de Planeamiento Urbanístico del Ayuntamiento de Madrid.

Posteriormente, el director del estudio, el profesor Justo García Navarro, de la UPM, y la Directora Gerente de Asprima, Marta Torres Torres, presentaron los resultados de la primera fase de la investigación, que se ha centrado en la zona climática D3, concretamente en la ciudad de Madrid, y que analiza un edificio de 143 viviendas con Protección Pública sobre Suelo de Precio Tasado (VPP-SPT) de la EMVS de Madrid, adscritas al Plan Primera Vivienda, y cuyos autores son los arquitectos Salvador Pérez Arroyo y Eva Hurtado Torán. Según palabras de Justo García, “este estudio demuestra que el diseño y la orientación del edificio son fundamentales para determinar su eficiencia energética y además nos lleva a concluir que no se puede hablar de conclusiones generales, cada edificios concreto debe ser estudiado”.

Además, se adelantaron el contenido de la segunda fase del estudio que prevén estará listo para el otoño de 2010.

Finalmente, la Jornada se cerró con un Mesa Redonda sobre la necesidad de apostar por la eficiencia energética en los edificios, en la que intervenieron José Antonio Tenorio Ríos, Ingeniero de Caminos del Instituto Eduardo Torroja, Miguel Ángel Prieto Miñano, Director de proyectos y obras de la EMVS de Madrid, Javier López-Ulloa Morais, Director General Adjunto GRUPO SyV (Sacyr Vallehermoso) Presidente Comisión Técnica Asprima y, por último, Luis Irastorza Ruigómez, Consejero Delegado de DUTCH (Desar. urbanístico Chamartín)

Estudio PRECOST&E

La primera fase de la investigación se ha centrado en la zona climática D3, concretamente en Madrid ciudad, en un edificio real de 143 viviendas protegidas sobre Suelo de Precio Tasado (VPP-SPT), adscritas al Plan Primera Vivienda, y situadas en Vallecas y promovidas por la EMVS de Madrid.

El estudio ha evaluado los costes constructivos y consumos energéticos que se derivan de la nueva calificación energética de viviendas, que viene recogida en el Real Decreto 47/2007, de 19 de enero. Para ello, se han estudiado todos los materiales, estructuras y componentes de construcción, aislamiento, consumo energético o de confort presentes en el edificio, y se ha evaluado cómo se podría modificar dicho edificio para que obtuviese una mejor calificación energética.

Bajo estos preceptos, se ha calculado el coste de esa mejora y el ahorro que supone en términos energéticos y económicos para los consumidores finales.

Resultados contundentes

Los resultados de estos cálculos han sido contundentes: con una combinación de elementos adecuada que consiga mejorar la calificación de un edificio de E a la B , se puede ahorrar en el coste del consumo de energía un 74%. Traducido a euros, el ahorro es de 5,21€/m2, lo que quiere decir que una familia que viva en una vivienda tipo B de 110 metros cuadrados en un año se habrá ahorrado 570 euros en luz y gas frente al gasto de una vivienda tipo E. En términos de sostenibilidad ambiental, el ahorro supone casi 30kg de CO2 por metro cuadrado anuales, o lo que es lo mismo, sería necesario plantar 10 árboles cada año para compensar el exceso de emisiones que la vivienda tipo E tiene sobre la de tipo energético B.

Inversión vs. ahorro

Lo más paradójico de este estudio es que desmitifica la creencia de que para ser eficiente hay que realizar una inversión que no compensa el ahorro. El informe realizado por la UPM certifica que, en este edificio habría sido necesario aumentar los costes entre un 5 y un 6,28 por ciento para mejorar la calificación energética de E, la peor, a B, la mejor posible (sin considerar la biomasa como fuete de energía)

En este sentido, sólo saber el precio de la vivienda, no significa conocer cuánto te va costar ésta. El estudio asegura que pasar de una vivienda con calificación E a una que tenga B, supondría el incremento de la cuota hipotecaria de 219 euros al año, tanto en vivienda libre como en protegida, pero generaría un ahorro de más de 570 euros en el consumo de suministros al año.

En palabras de la directora gerente de ASPRIMA, Marta Torres, “se trata de que el promotor pueda tomar la decisión empresarial de construir un edificio con una solución de componentes integrada que garantice, por un lado, que la inversión va a redundar en un edificio con una calificación energética asegurada y, por otro, que permita al comprador conocer de antemano que la vivienda que va a adquirir le va a suponer un ahorro de costes energéticos concreto”.

El objetivo último de este estudio es que se instale en la mente tanto del promotor como del comprador el concepto de eficiencia energética, igual que el que ya está instalado en otras áreas de consumo. “Tener una vivienda eficiente no sólo ahorra consumo de energía y mejora nuestro medio ambiente, sino que es, además, una opción muy rentable, puesto que la inversión que el comprador debe realizar se ve compensada con creces en el ahorro de las facturas que le llegan a final de mes”, señaló Torres.

Sostenibilidad, I+D+i y Responsabilidad Social

Con este estudio, ASPRIMA quiere poner de manifiesto la importancia que las tareas de I+D+i tienen en la promoción inmobiliaria y la dirección que debe tomar el sector hacia la responsabilidad social con la sostenibilidad medioambiental, conceptos todos ellos que deben ser considerados estratégicos en el proceso de toma de decisiones de las empresas.

Próxima fase

Según se anunció en la jornada, el estudio contará con una segunda fase que analizará los resultados para este mismo edificio en zonas climáticas diferentes (C2, B4, B3 y C1), y que corresponden a las ciudades de Barcelona, Sevilla, Valencia y Oviedo, respectivamente.

 
 
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