El Área Metropolitana de Barcelona (AMB) ha informado de que esta semana se está llevando a cabo una fase experimental del proyecto europeo TopSec, un modelo de cubiertas con vegetación adaptada al clima mediterráneo y sustratos elaborados a partir de materiales de kilómetro cero y elementos valorizados con biocarbón (biochar) provenientes de la recogida orgánica selectiva. Durante dos años, se probarán parcelas experimentales en la cubierta de un edificio para evaluar qué soluciones de vegetación y sistemas de almacenamiento de agua ofrecen los mejores resultados.

Una cubierta naturalizada es una cubierta adaptada a la estacionalidad del clima mediterráneo para funcionar con un mantenimiento y riego reducidos. A diferencia de muchas cubiertas verdes convencionales, el modelo de TopSec apuesta por cubiertas más temporales y prioriza la retención de agua y del sustrato.
En este sentido, se están probando diferentes sustratos con varios tipos y proporciones de biocarbón como alternativa a los materiales vírgenes que se utilizan habitualmente (por ejemplo, la piedra volcánica). Uno de los puntos más innovadores del proyecto es el estudio de la transformación de los residuos procedentes del contenedor marrón de la recogida selectiva en biocarbón. Así, con el diseño constructivo de las cubiertas naturalizadas y una cuidadosa selección vegetal, se busca incrementar la biodiversidad en las ciudades mediterráneas.
Parcelas experimentales
Con el propósito de validar el sistema antes de su implementación, el proyecto ha creado parcelas experimentales de 1,8 x 1,8 metros que funcionan como laboratorios al aire libre en la cubierta del edificio de oficinas del Consorcio de la Zona Franca. En ellas se están probando diferentes especies vegetales y sistemas de almacenamiento de agua para determinar qué configuraciones ofrecen mejores resultados en condiciones reales. Las parcelas están instrumentadas para monitorizar la temperatura y la humedad durante dos años completos. Las especies plantas se eligieron en un taller con botánicos en el que se analizaron más de 50. Los plantelistas Sala Graupera y Cultidelta han suministrado las especies utilizadas en esta fase experimental.
Los resultados de esta fase servirán para realizar cuatro cubiertas naturalizadas en distintos edificios del Área Metropolitana de Barcelona: un edificio de oficinas de Barcelona Regional en la Zona Franca, el CEIP Alexandre Galí de Cornellà de Llobregat, una promoción de vivienda pública del Institut Metropolità de Promoció de Sòl i Gestió Patrimonial (IMPSOL) en Viladecans y la planta de tratamiento de residuos Ecoparc 3 de Sant Adrià de Besòs. El objetivo es demostrar que el modelo es viable y adaptable a diferentes tipologías constructivas en una iniciativa que integra adaptación climática y economía circular.
Proyecto TopSec
El proyecto TopSec está financiado por la European Urban Initiative (EUI), el programa de la Unión Europea que impulsa soluciones urbanas innovadoras, con capacidad de impacto y replicabilidad en otras ciudades europeas, con el objetivo de enfrentar retos actuales como el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y el aumento de residuos orgánicos.
El AMB lidera y coordina el consorcio formado por la Universitat de Lleida (UdL), Ingelia, Bruc Jardí, el Institut de Tecnologia de la Construcció de Catalunya (ITeC), el IMPSOL, el Ayuntamiento de Cornellà de Llobregat, Cíclica y la Asociación Española de Cubiertas Verdes y Ajardinamientos Verticales (Asescuve). El proyecto cuenta con otras ciudades interesadas —Municipio IX de Roma (Italia), Toulouse Métropole (Francia) y el municipio de Petroupoli (Grecia)— que trabajan para aplicar la solución a sus respectivos contextos urbanos y con las cuales se compartirá el conocimiento. El proyecto tiene un presupuesto total de 4,60 millones de euros, de los cuales 3,68 millones proceden del Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER).
Los objetivos de TopSec incluyen mejorar la calidad ambiental y el paisaje urbano mediante la naturalización de las cubiertas de los edificios; aumentar la biodiversidad urbana; reducir el efecto isla de calor con la introducción de vegetación en las cubiertas; impulsar la economía circular dando una nueva vida a los residuos orgánicos locales para convertirlos en biocarbón; investigar soluciones constructivas ligeras, económicas, de bajo mantenimiento y con baja huella de carbono; potenciar el aislamiento de los edificios para mejorar las condiciones de habitabilidad y reducir el gasto energético en climatización; y contribuir a gestionar el agua de lluvia de manera más eficiente, especialmente en episodios de lluvias torrenciales.