El sector de la edificación y la construcción avanza lentamente en su descarbonización, pese a su peso en las emisiones globales y a su impacto sobre la vivienda asequible y los costes energéticos. En 2024, las emisiones operacionales de los edificios aumentaron un 1%, hasta alcanzar los 9,9 GtCO2. Aunque, a nivel mundial, los edificios son cada vez más eficientes desde el punto de vista energético, el progreso sigue siendo insuficiente para alcanzar los objetivos climáticos y requerirá inversiones en eficiencia energética por valor de 5,9 billones de dólares antes de 2030. Estos son algunos de los datos del nuevo informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y la Alianza Mundial para la Construcción (GlobalABC), que destaca además el papel de la acción climática para lograr una vivienda más asequible.

La décima edición del ‘Informe Mundial sobre el Estado de los Edificios y la Construcción 2025-2026’ evalúa el progreso del sector mediante siete indicadores vinculados a políticas, financiación, tecnologías e inversiones. El análisis se enmarca en la trayectoria global de cero emisiones netas para 2050 y en un contexto de dificultades de acceso a la vivienda y a la energía.
Emisiones, energía y crecimiento de la superficie edificada
El informe subraya que la acción climática en los edificios puede reducir los gastos energéticos, mejorar las condiciones de habitabilidad y aumentar la resiliencia ante impactos climáticos, además de recortar gases de efecto invernadero.
La expansión del parque edificado continúa a un ritmo elevado. Cada día se construyen en el mundo unos 12,7 millones de m2 de superficie, una magnitud equivalente a añadir casi cada semana una ciudad del tamaño de París. En 2024, la superficie global de edificios creció un 1,7% y llegó a 273.000 millones de m2, impulsada en gran medida por economías emergentes como la India y el Sudeste Asiático.
El peso material y energético del sector sigue siendo elevado. La edificación y la construcción concentran cerca del 50% de la extracción mundial de materiales, el 37% de las emisiones globales y el 28% del consumo mundial de energía.
Inversión en eficiencia energética y renovables en edificios
El informe señala que, desde 2015, la intensidad energética de los edificios, medida como el consumo anual de energía en relación con su superficie, se ha reducido un 8,5% a escala global. En el mismo periodo, las certificaciones de edificios verdes casi se han triplicado. Sin embargo, las renovables solo cubrieron en 2024 el 17,3% de la demanda energética de los edificios, un nivel inferior al requerido para una senda de cero emisiones netas.
La inversión en eficiencia energética en edificios alcanzó los 275.000 millones de dólares en 2024, lo que situó la inversión acumulada desde 2015 en 2,3 billones de dólares. El informe advierte de que, desde 2020, el avance se ha ralentizado porque la transición verde no ha seguido el ritmo de la construcción. Para alinear el sector con los objetivos climáticos, la inversión debería llegar a 5,9 billones de dólares antes de 2030, equivalentes a 592.000 millones anuales.
El documento identifica actuaciones en distintas regiones. La Unión Europea ha desplegado políticas sobre emisiones operacionales e incorporadas, mientras Japón y Suiza han mejorado el desempeño energético de sus edificios. Australia, Alemania, India y Pakistán registran avances en renovables aplicadas a edificios, y países como Las Bahamas, Camboya y Colombia incorporan estrategias relevantes del sector en sus planes nacionales de acción climática.
También se citan actualizaciones de códigos de eficiencia energética en California, Kenya, Japón y Singapur, junto con la expansión de certificaciones verdes en China, Colombia, India y Türkiye. Bangladesh, India, Indonesia, Jordania, Ghana y Senegal cuentan con hojas de ruta nacionales para la transformación del sector, mientras Canadá, Nueva Zelanda y Reino Unido muestran crecimiento de la inversión y la financiación destinadas a edificios sostenibles.
El PNUMA y GlobalABC continuarán trabajando para fortalecer los datos, mejorar las metodologías y apoyar las políticas nacionales. El objetivo es facilitar evidencia a los responsables públicos para acelerar la acción climática en la edificación y abordar al mismo tiempo los retos de asequibilidad y equidad.