Domingo Guinea Díaz

CONSTRUIBLE.es: El día 21 de marzo el Consejo Superior de Investigaciones Científicas va a desarrollar un seminario en el que se plantearán “Soluciones para el cambio climático mediante una edificación eficiente” y que contará con tu participación como ponente, ¿Qué temas se van a plantear en el mismo y por qué crees que es importante abordar esta cuestión a día de hoy?


Domingo Guinea: Los temas a bordar en la agenda son, viviendas de coste energético cero, gestión integral de la energía: medida, control y optimización de un edificio, vivienda bioclimática, recuperación de energía residual, acumulación e inercia térmica en materiales de cambio de fase, alternativas de bajo coste a la captura fotovoltaica y modelado y cálculo energético en la construcción. Además se exprondrán algunos proyectos en curso para mejora de la eficiencia energética.


En el momento actual estamos viviendo el máximo en producción del petróleo como uno de los combustibles fósiles más significativos y al que seguirán el agotamiento de otros combustibles como el gas, el uranio o el carbón, al tiempo que una creciente demanda de países muy poblados con un desarrollo industrial y económico espectacular. Esto unido a la confirmación del cambio en las condiciones del planeta originado por el hombre obliga a nuevos planteamientos en la gestión de los recursos energéticos.


CONSTRUIBLE.es: ¿Cuál es el peso real del consumo de energía en la edificación dentro del consumo global de nuestro país? y ¿Por qué no se ha valorado antes el problema y la forma de solucionarlo?


Domingo Guinea: Podemos cifrar el coste energético de los edificios entorno a la tercera parte del consumo de la nación.


Es difícil esperar que los encargados de adoptar la decisiones políticas, económicas o científico-técnicas tengan capacidad y voluntad para abordar la inversión y el riesgo del cambio en momentos de un mercado de energía abundante y barato. Sólo cuando se ven las orejas al lobo, como sucedió en la crisis de la guerra Irán-Irak y su repercusión en los precios del crudo a final de los `70 y principios de los `80 o actualmente, donde la demanda comienza a superar la oferta, hay una recapitulación seria sobre las necesidades y los recursos disponibles de energía.


CONSTRUIBLE.es: ¿Qué se entiende por Gestión Integral de la Energía en la Construcción y qué actores están implicados en este proceso?


Domingo Guinea: Hasta el momento el coste de la energía se ha medido, valorado y utilizado de forma independiente a su tipo o “calidad”. Así, se utiliza energía eléctrica, generada casi en su totalidad hasta hace una década con baja eficiencia a base de combustibles no renovables, para generar agua caliente sanitaria, calentar los edificios o refrigerarlos cuando la energía térmica a esta temperatura en nuestro clima es fácilmente accesible, barata y no contaminante. Una nevera en verano enfría los alimentos calentando la habitación en que se encuentra que es preciso refrigerar mediante un sistema de aire acondicionado que obtiene el frío del aire exterior a temperatura probablemente superior a la de la vivienda.


Por otro lado las redes de distribución a partir de grandes centrales de generación presentar un rendimiento global muy bajo y son muy sensibles a fallos en cadena en caso de avería local o sobredemanda que procede con frecuencia de la climatización residencial por calefacción o refrigeración en los picos térmicos de invierno o verano.


CONSTRUIBLE.es: Desde el Instituto de la Automática del CSIC, ¿Qué iniciativas se están desarrollando para contribuir al ahorro de energía en la edificación?


Domingo Guinea: Nuestra dedicación se orienta al análisis y control de procesos complejos y la organización del flujo de la energía en un edificio lo es. La tecnología no tiene porque ser inaccesible ni cara pero ha de tener unos objetivos muy claros y abordarse de forma global, desde los materiales y diseño del edificio hasta su uso cotidiano. Es mucho más económico y eficaz aislar un edificio que calentarlo pero también lo es introducir la energía a temperatura de confort que el agua a 50 o 60ºC en un radiador convencional. Conocemos las posibles fuentes de energía, sus costes, su rendimiento y su capacidad de almacenamiento por lo que no es difícil definir la mejor alternativa para manejar el conjunto de la forma más eficaz posible en cada caso concreto.


CONSTRUIBLE.es: Y finalmente, ¿Qué se entiende por una vivienda con coste energético cero? y ¿Existen actualmente tecnologías que permitan esta aparente utopía?


Domingo Guinea: Con diversas empresas del sector, y en particular con la tecnología Isomax a través de la empresa Geosolmax, estamos trabajando en esta dirección. Hay dos factores críticos en la consecución de este objetivo. El primero es la escasa eficiencia de los esquemas energéticos actuales, tanto en aplicaciones estacionarias como en el sector del transporte, ambos muy por debajo de los rendimientos de la mayor parte de las aplicaciones industriales. Mejorar la eficacia en un mundo dominado por el despilfarro no parece difícil siempre que se cuente con la intención y los medios adecuados.


En segundo lugar contamos con la ayuda que nos brinda nuestro clima, templado como promedio aunque de valores extremos en una buena parte de la Península. El promedio de temperatura en el subsuelo es un buen referente como fuente de calor en invierno o de frío en verano, especialmente si acondicionamos a nuestra conveniencia este proceso. Solo en radiación solar recibimos por unidad de superficie una cantidad de energía anual muy superior a las necesidades de cualquier vivienda en esa misma superficie, un buen uso de esta energía nos libraría de los problemas que hora nos asustan si somos capaces de almacenar los excesos de calor o frio para emplearlos a conveniencia cuando son necesarios.


Por otro lado, la energía cara, como es la eléctrica o química, ofrece soluciones cuya tecnología está resuelta aunque aún no son competitivas en precio lo que esperamos conseguir en un futuro próximo. La captación solar fotovoltaica, su conversión y almacenamiento en hidrógeno y su posterior uso según conveniencia del usuario es mucho más fácil y eficiente en una aplicación residencial que en el transporte, por ejemplo. Los rendimientos y costes creemos que no serán obstáculos a medio plazo. En su almacenamiento, seguridad, potencia disponible esta tecnología parece más abordable para las necesidades y usos de una vivienda (1-5kW, almacenamiento en tanques de hidruros, etc.) que para aplicaciones de mayor volumen en los procesos de generación no controlada (parques eólicos, granjas fotovoltaicas) o en el transporte a los que ahora se dedican una buena parte de los esfuerzos en el sector del hidrógeno y pilas de combustible.

 
 
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