La asociación Efficient Buildings Europe se ha unido a 26 organizaciones del ecosistema de la edificación y la energía para reclamar a la Comisión Europea y a los Estados miembros una transposición completa y una aplicación efectiva y puntual de la Directiva de Eficiencia Energética de los Edificios, conocida por sus siglas en inglés EPBD.
La petición sitúa esta norma como una herramienta clave para actuar sobre uno de los principales ámbitos de consumo energético de la Unión Europea. Los edificios representan alrededor del 40% del consumo final de energía de la UE y aproximadamente la mitad de su consumo de gas.
Aplicación efectiva de la Directiva de Eficiencia Energética de los Edificios
Las organizaciones consideran que el seguimiento realizado por la Comisión Europea el 15 de julio sobre la transposición de la Directiva supone un paso relevante para asegurar que las reglas acordadas a escala comunitaria se incorporen de forma plena y eficaz en los Estados miembros.
El documento subraya que la EPBD puede contribuir a reducir la demanda energética, rebajar las facturas, reforzar la seguridad energética europea y apoyar la inversión y la innovación en los sectores de tecnologías limpias y edificación. Para ello, las entidades firmantes advierten de que la transposición jurídica no basta por sí sola.
Según el planteamiento recogido en la declaración conjunta, la Directiva debe poder aplicarse en la práctica mediante orientaciones claras, mecanismos eficaces de cumplimiento y verificación, capacidad administrativa suficiente, inversión en competencias profesionales y una coordinación sólida entre autoridades nacionales, regionales y locales, además de los agentes del mercado.
Eficiencia energética y electrificación en edificios
Las organizaciones piden a la Comisión Europea y a los Estados miembros que trabajen de forma coordinada para que la EPBD no solo quede plenamente transpuesta, sino también implementada de manera efectiva. El objetivo es ofrecer a ciudadanos, empresas, propietarios de edificios, profesionales y administraciones públicas la claridad y la certidumbre necesarias para avanzar en esta agenda.
La declaración también incide en que la transición debe ser asequible, resiliente y eficiente en costes. Para lograrlo, plantea que la electrificación y la eficiencia en los edificios deben desarrollarse conjuntamente, ya que el reto europeo no se limita a sustituir sistemas de calefacción basados en combustibles fósiles.
En este enfoque, los edificios pueden reducir la cantidad de electricidad que Europa necesita generar, transportar y financiar mediante un paquete amplio de soluciones de eficiencia. Entre ellas se citan el aislamiento, la automatización y los sistemas de control de edificios, la iluminación eficiente, la mejora de ventanas, los dispositivos eficientes de uso de agua, el equilibrado hidráulico, el sombreado, las persianas y los contraventanas.
