El proyecto Indicate LIFE trabaja en métodos para evaluar las emisiones del ciclo de vida de los edificios

El proyecto Indicate LIFE está desarrollando datos, métodos y referencias nacionales para que el sector de la edificación pueda evaluar las emisiones de gases de efecto invernadero durante todo el ciclo de vida de los edificios, en línea con los nuevos requisitos europeos que entrarán en vigor para las construcciones nuevas.

Indicate LIFE desarrolla datos y métodos nacionales para evaluar el carbono de ciclo de vida de los edificios ante los nuevos requisitos europeos.

El enfoque incorpora tanto las emisiones operativas generadas durante el uso del inmueble como el carbono incorporado asociado a los materiales, el transporte, el montaje, el mantenimiento y la demolición. Desde 2030, todos los edificios nuevos de la Unión Europea deberán incluir esta evaluación de su potencial de calentamiento global a lo largo de toda su vida útil.

La revisión de la Directiva de eficiencia energética de los edificios (EPBD), adoptada en 2024, establece que los certificados de eficiencia energética deberán declarar el potencial de calentamiento global del ciclo de vida en los edificios nuevos de más de 1.000 m² a partir de enero de 2028. La obligación se ampliará a todos los edificios nuevos desde 2030.

Referencias nacionales para medir el carbono

Indicate LIFE reúne a un consorcio de 24 organizaciones europeas y trabaja en el desarrollo de referencias nacionales para la evaluación del carbono de ciclo de vida completo en Austria, Croacia, Italia y Luxemburgo, con Hungría prevista como siguiente país. El proyecto busca facilitar mediciones fiables y comparables en un ámbito en el que la recopilación de datos sigue siendo una de las principales dificultades.

Según ha informado la Comisión Europea, la iniciativa da continuidad a un proyecto LIFE anterior, desarrollado entre 2022 y 2024. El proyecto Indicate Pilot apoyó el uso de datos de evaluación del ciclo de vida para analizar 50 edificios de estudio en Irlanda, la República Checa y España.

El proyecto también ha analizado la relación coste-beneficio de este tipo de evaluaciones a partir de 41 casos de estudio vinculados a los proyectos nacionales. Según esa base de evidencia, realizar una evaluación del ciclo de vida (LCA) de un edificio representa aproximadamente entre el 0,1% y el 2% del coste total del proyecto.

Los casos analizados asocian los ahorros a la optimización temprana del diseño, la reducción de cantidades de materiales, la reutilización y la prefabricación. El proyecto identifica las estructuras portantes, las cimentaciones y los sistemas de forjado como focos recurrentes de carbono, mientras que las mayores oportunidades de reducción aparecen antes de que queden fijadas las principales decisiones de diseño.

El proyecto apoya la aplicación de la EPBD y del reglamento delegado sobre el cálculo nacional del potencial de calentamiento global a lo largo del ciclo de vida. Su trabajo se centra en proporcionar herramientas técnicas para integrar los requisitos de carbono de ciclo de vida completo en los marcos nacionales de política edificatoria.

 
 
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