La Comisión Europea otorga a la biomasa un papel crucial para alcanzar los objetivos en renovables.

El Consorcio de Asociaciones Europeas de la Biomasa (AEBIOM y EUBIA), las Asociaciones europeas de propietarios forestales (EUSTAFOR, CEPF y NSF) y la Asociación Europea del Biogás (EBA) dan la bienvenida al informe de la Comisión sobre los criterios de sostenibilidad para biomasa sólida y gaseosa en la generación de calor y electricidad. Las medidas propuestas, no vinculantes, permitirán a los Estados Miembros asegurar la sostenibilidad de la biomasa y, al mismo tiempo, favorecer las oportunidades para movilizar estos recursos biomásicos.

En la Directiva para la promoción de la energía a partir de fuentes renovables (Directiva RES) se establecieron los criterios de sostenibilidad para biocombustibles y biolíquidos y se indicaba que la Comisión Europea debería informar sobre los criterios de sostenibilidad para la biomasa sólida. El 25 de febrero de 2010 se publicaba el informe con estos criterios, donde se expone con claridad que aún es demasiado pronto para imponer criterios de sostenibilidad concertados para la biomasa sólida y gaseosa.

Jean-Marc Jossart, Secretario General de AEBIOM, comentaba así el informe: “La Comisión Europea ha realizado un análisis preciso de la situación actual de la biomasa para aplicaciones térmicas y eléctricas, y ha propuesto una serie de medidas muy adecuadas como las recomendaciones no vinculantes a la Estados Miembros sobre cómo asegurar la sostenibilidad de la biomasa”.

Según Martin Lindell, de la Asociación de propietarios forestales EUSTAFOR, el informe permitirá que cada Estado Miembro cuente con las directrices comunes necesarias y, al mismo tiempo, pueda adaptarlas a su situación particular. Estas recomendaciones minimizarán seguramente los riesgos derivados del desarrollo de criterios incompatibles a nivel nacional, que llevarían a barreras en el comercio y a una limitación de crecimiento del sector de la bioenergía.

Recomendaciones

La Comisión recomienda a los EM utilizar criterios similares a los establecidos en la Directiva RES para biocombustibles y biolíquidos. Entre ellos se incluye la prohibición de usar biomasa procedente de terrenos forestales transformados, de otras áreas de importante almacenamiento de carbono y de zonas de elevada biodiversidad. Las recomendaciones, además, establecen un ahorro mínimo de gases de efecto invernadero del 35% y promueve que se controle el origen de la biomasa. La Comisión también apoya la diferenciación de planes nacionales que favorezcan las instalaciones de alta eficiencia energética. Contrariamente a lo dispuesto en la directiva RES, se recomienda que en el ahorro de GEI no se incluyan los vertederos.

El texto añade: “En general, los mercados de biomasa para energía, piensos y alimentos en la UE son interdependientes. Por tanto, la no existencia de medidas vinculantes para uno de estos sectores asegura que la biomasa para usos energéticos no sea discriminada frente a otros mercados de biomasa como el de la alimentación o el de los piensos”.

Morten Thoroe, Secretario General de la Confederación de Propietarios Forestales de Europa (CEPF), recibe la decisión de la Comisión proponiendo medidas “light” puesto que los riesgos por uso de biomasa de forma no sostenible son bajos. La producción de biomasa en la UE se contempla ya dentro de marcos existentes concernientes a agricultura, recursos forestales y medio ambiente. Esto incluye las leyes de condicionalidad, legislación medioambiental, gestión sostenible de los bosques y la certificación forestal voluntaria.

El Consorcio, yendo más allá, apoya la recomendación/decisión de excluir a los pequeños productores y usuarios de estos criterios (capacidad <1 MW térmico o 1 MW eléctrico). Eibhilin Manning, de EUBIA, subraya la importancia de esta recomendación como una vía que necesariamente ha de ir de arriba abajo para asegurar que no existen costes excesivos ni se imponen innecesarias barreras administrativas.

El informe se acompaña de una evaluación de impacto que señala muy acertadamente que la imposición de criterios vinculantes supondría unos elevados costes para los actores económicos de la UE, teniendo en cuenta que al menos el 90% de la biomasa consumida en la UE proviene de residuos forestales y subproductos de otras industrias de origen europeo. No obstante, los planes voluntarios a nivel nacional y de empresa serán bienvenidos.

 
 
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