El Plan General Estructural (PGE) en el que trabaja el Ayuntamiento Alicante contempla la construcción de unas 14.300 nuevas viviendas mediante operaciones de transformación y regeneración urbana en la ciudad consolidada, al margen de los nuevos desarrollos. La propuesta incluye 12.300 viviendas a través de Operaciones de Transformación Estructural (OTE) sobre suelos industriales en reconversión y otras 2.000 mediante Operaciones de Regeneración Estructural (ORE) en vacíos urbanos. Del total de viviendas, aproximadamente el 40% serán protegidas.
El proceso forma parte del borrador del PGE, que el Ayuntamiento de Alicante ha sometido a participación pública y que el equipo de Gobierno presenta como el documento urbanístico más relevante de los últimos 39 años. Esta semana se celebró la tercera mesa temática para abordar actuaciones y estrategias vinculadas a dotaciones y servicios, y también otra sesión centrada en regeneración urbana.
Transformación urbana y nuevas viviendas en Alicante
Las OTE plantean la creación de nuevos barrios en ámbitos industriales en proceso de obsolescencia o pérdida de funcionalidad, con una combinación de usos residenciales, terciarios y productivos compatibles. Se fomentará la incorporación de vivienda protegida y asequible, asegurando una oferta residencial diversa que facilite el acceso a la vivienda a distintos grupos sociales y contribuya al equilibrio territorial.
Su desarrollo se articulará mediante Planes de Reforma Interior (PRI), principalmente a través de actuaciones aisladas, con el objetivo de facilitar una transición gradual y mantener, cuando sea posible, los usos existentes compatibles con la nueva ordenación.
La principal actuación será la OTE-1 Florida-Babel, un ámbito de 98 hectáreas situado entre la Vía Parque y el nuevo eje articulador previsto por el PGE. El plan contempla unas 8.600 viviendas en una ordenación de alta densidad, junto con espacios públicos, dotaciones, servicios y nuevas conexiones urbanas. La operación está condicionada por el actual trazado ferroviario en trinchera, cuya futura integración mediante soterramiento permitiría generar un eje verde con conexión directa hacia el frente litoral.
La OTE-2 se localiza en el Polígono Rabasa, con 41 hectáreas y capacidad para unas 3.700 viviendas. El PGE plantea su reconversión desde un uso industrial tradicional hacia un modelo urbano mixto, con predominio residencial y presencia de actividades terciarias. Por su cercanía al entorno universitario y al Parque Científico-tecnológico, el documento vincula esta transformación a la demanda de vivienda para estudiantes, investigadores y profesionales.
Regeneración estructural
En cuanto a las ORE, el PGE identifica tres actuaciones. La primera es Parque Central, ya prevista en el planeamiento vigente, con unas 37 hectáreas más la pieza dotacional asociada a la estación de Renfe. El desarrollo contempla un parque urbano de al menos 150.000 m², la integración de la estación ferroviaria en un nodo intermodal y un potencial de 1.400 nuevas viviendas.
La ORE-2 corresponde a Sangueta, junto a la fachada litoral, entre el Castillo de Santa Bárbara y la Serra Grossa. En este ámbito se plantea una actuación con predominio de edificabilidad vinculada a actividad económica y unas 200 viviendas, además de una gran zona verde orientada al mar, dotaciones deportivas y un depósito anti-DSU. El plan también prevé estudiar la conservación de los bloques existentes y la reorganización de infraestructuras y viarios perimetrales para mejorar la conexión urbana.
La tercera operación, Parque del Mar, prevé reforzar la continuidad de los espacios libres y crear un gran eje ambiental y urbano en el entorno de la antigua estación de Benalúa. La actuación incluirá un parque con función de acumulador de agua, nuevas dotaciones, aproximadamente 400 viviendas y suelos para usos terciarios y servicios.
