La empresa Molins ha reforzado su estrategia de economía circular y descarbonización al evitar que casi un millón de toneladas de residuos terminen en vertederos en los últimos cuatro años. Desde 2022, la compañía ha tratado y valorizado 991.000 toneladas a través de su red de plantas en España, un sistema orientado a transformar residuos no peligrosos en nuevos recursos para el sector de la construcción.
Solo en 2025, las instalaciones de economía circular de la empresa procesaron más de 248.000 toneladas de residuos. Ese volumen se convirtió en materiales de calidad para la fabricación de cemento y otras soluciones constructivas, con un impacto directo en la reducción del uso de materias primas naturales y de las emisiones de CO₂ vinculadas a la actividad industrial.
El modelo se apoya en siete plantas industriales especializadas, con funciones complementarias. Algunas se centran en valorización material, donde los residuos se convierten en materias primas alternativas. Otras producen combustibles alternativos para aprovechar el potencial energético de determinados flujos. A esto se suman instalaciones dedicadas al reciclaje de residuos de construcción y demolición, así como al tratamiento de subproductos industriales como las escorias siderúrgicas, reutilizadas después como áridos de altas prestaciones.
Economía circular y valorización de residuos en la planta de Pallejà
Dentro de esta red, la planta de Materias Primas Alternativas (MPA) de Pallejà, en Barcelona, ocupa un lugar central. En funcionamiento desde julio de 2022, esta instalación se ha consolidado como una pieza clave en la hoja de ruta de sostenibilidad de Molins.
Su actividad combina dos líneas. Por un lado, transforma residuos industriales no peligrosos, tierras de excavación y residuos de construcción y demolición en materiales que se incorporan a la producción de cemento. Por otro, fabrica áridos reciclados a partir de residuos 100% de hormigón, que después se destinan a nuevos hormigones sostenibles de la gama Susterra.
En 2025, la planta de Pallejà valorizó 102.793 toneladas de materiales, un 10% más que el año anterior. Desde su puesta en marcha, acumula 295.859 toneladas tratadas. La proximidad entre esta planta y la fábrica de cemento también ha permitido recortar emisiones directas e indirectas de CO2, además de reducir costes logísticos y de transporte.
En la fábrica de cemento de Sant Vicenç dels Horts, el uso de materias primas y combustibles alternativos evitó la emisión de 118.113 t de CO2 durante 2025. De ese total, 101.764 t correspondieron a valorización energética y 16.349 t a valorización material.
“La economía circular es una palanca estratégica para transformar nuestro modelo industrial. Nos permite reducir emisiones, minimizar el uso de recursos naturales y ofrecer soluciones constructivas alineadas con los objetivos climáticos”, afirma Carlos Martínez, Chief Strategy & Sustainability Officer de Molins. “Nuestra apuesta por una red de plantas especializadas demuestra que la sostenibilidad es parte estructural de nuestro negocio y de nuestra visión de futuro”, añade.
La empresa cuenta además con siete instalaciones adicionales de economía circular en España. En ellas se procesan escorias siderúrgicas, residuos de construcción y demolición y otros residuos industriales no peligrosos. Esta red forma parte del Sustainability Roadmap 2030 de Molins, su plan para reducir emisiones de forma progresiva y avanzar hacia la neutralidad climática en 2050.
