Un nuevo estudio del Centro Común de Investigación (JRC) de la Comisión Europea analiza cómo los materiales de construcción avanzados e innovadores (AdMA) pueden acelerar la transformación del entorno construido europeo hacia la sostenibilidad, la circularidad y la competitividad. El estudio parte de entrevistas realizadas a veinte actores europeos vinculados a la industria, la investigación y las políticas públicas. A partir de esas aportaciones, identifica barreras estructurales que afectan a la adopción de nuevas soluciones materiales en la edificación y las infraestructuras. Finalmente, incluye recomendaciones políticas para convertir los materiales avanzados en un motor clave de la transición verde y digital de la UE en el sector de la construcción.
El sector de la construcción europeo está experimentando una transformación fundamental. Ante la urgente necesidad de reducir las emisiones, mejorar la eficiencia de los recursos y fortalecer la competitividad industrial, el sector debe acelerar el despliegue de materiales avanzados e innovadores. Estos materiales no solo son facilitadores tecnológicos, sino también activos estratégicos para lograr la neutralidad climática, la digitalización y la inclusión social en todo el entorno construido. Responsable de aproximadamente la mitad de todos los materiales extraídos, más del 35% de los residuos de la UE y hasta el 35% de las emisiones de gases de efecto invernadero, el sector representa tanto un desafío como una oportunidad para alcanzar los objetivos del Pacto Verde Europeo y el Plan Industrial Verde.
Bajo el título ‘Advancing construction materials. Advanced and innovative materials as enablers of sustainability, circularity, resilience, and competitiveness in the EU construction sector’, el estudio presenta los materiales de construcción avanzados (AdMa), destacando tanto las soluciones tradicionales mejoradas como las innovaciones emergentes, así como los factores que impulsan su desarrollo. También se examinan las barreras del ecosistema, centrándose en la fragmentación, los débiles vínculos entre la investigación y la industria, y la escasez de personal cualificado que dificultan la transferencia y la ampliación de la tecnología.
Como parte del estudio se exploran los obstáculos financieros, incluida la aversión al riesgo del sector y las desventajas estructurales de las pymes, y describe instrumentos como la financiación combinada, las garantías y la contratación pública orientada a la innovación; se analizan los obstáculos regulatorios, en particular las normas prescriptivas, y aboga por una transición a una regulación basada en el desempeño para permitir la adopción de materiales sostenibles y con bajas emisiones de carbono; y presenta conclusiones y recomendaciones para superar las barreras sistémicas mediante infraestructuras colaborativas, innovación regulatoria, reforma de la contratación pública y apoyo financiero específico.
Materiales avanzados de construcción para sostenibilidad y circularidad
El informe define los materiales avanzados como aquellos diseñados para ofrecer propiedades nuevas o mejoradas, mientras que los materiales innovadores pueden derivar su valor de nuevas combinaciones, aplicaciones o procesos de producción. En construcción, esto incluye tanto la mejora del hormigón, el acero, la madera o la cerámica como la entrada de soluciones bio-basadas, compuestos ligeros, recubrimientos funcionales, impresión 3D y materiales inteligentes.
Entre los motores de innovación destacan la descarbonización, la eficiencia energética, la durabilidad, la construcción industrializada, la digitalización, la resiliencia climática y la soberanía material. En cemento y hormigón, el documento subraya el peso del clínker: cerca del 90% de la huella del cemento procede de su producción, y el hormigón aporta en torno al 7-8% de las emisiones mundiales de CO₂. Por eso ganan relevancia los cementos bajos en carbono, los materiales cementicios suplementarios, los geopolímeros, el biochar y las mezclas optimizadas.
El acero, que absorbe el 52% del consumo mundial en construcción, enfrenta retos similares por su intensidad energética y la limitada disponibilidad de chatarra. En materiales bio-basados, como CLT, cáñamo, micelio o composites de madera reciclada y polímeros, el informe ve potencial de almacenamiento de carbono y prefabricación, aunque persisten dudas sobre suministro, fuego, humedad y estándares. La cerámica, por su parte, mantiene ventajas de durabilidad y resistencia al fuego, pero en Europa genera unos 19 millones de toneladas de CO₂ al año, sobre todo en ladrillos, tejas, baldosas y refractarios.
Ecosistema de innovación fragmentado en la construcción europea
A diferencia de sectores como el automotriz o el aeroespacial, la cadena de valor de arquitectura, ingeniería y construcción está dispersa entre productores, proyectistas, contratistas, promotores, reguladores, aseguradoras y financiadores. Cada actor gestiona riesgos distintos y rara vez captura todos los beneficios de innovar. Esta fragmentación dificulta la transferencia de conocimiento, desalienta la asunción conjunta de riesgos y complica los procesos de industrialización y estandarización, y también se refleja en un panorama fragmentado de financiación de I+D+i.
La transición del laboratorio al mercado es especialmente costosa. Las pruebas piloto pueden oscilar entre 50.000 y 250.000 euros por lote, mientras que las infraestructuras a escala real pueden requerir inversiones de varios millones. El informe describe una doble brecha: la primera aparece entre investigación y demostración, y la segunda al pasar de lotes piloto a volúmenes industriales, un desafío crítico en un sector que consume materiales masivos.
También pesan las carencias de capacidades. La adopción de nuevos materiales exige perfiles capaces de combinar ciencia de materiales, BIM, evaluación de ciclo de vida, datos de rendimiento, instalación en obra y conocimiento normativo. El documento advierte que muchos fallos de desempeño no se deben al material en sí, sino a una mala prescripción, manipulación o ejecución. De ahí la importancia de programas de recualificación, certificaciones europeas y formación continua para pymes.
Análisis económico
En cuanto al análisis económico, el estudio señala que la construcción opera con márgenes reducidos, habitualmente del 2-4%, y tiende a minimizar el coste inicial, aunque una solución avanzada reduzca mantenimiento, energía o emisiones durante décadas. El informe cita ejemplos de valor oculto: materiales de enfriamiento radiativo con potencial de reducir hasta un 30% el consumo energético, edificios certificados con primas de valor del 5-7%, o materiales resilientes que pueden rebajar primas de seguro entre un 10% y un 15%.
Para desbloquear inversión, el estudio propone hacer visible el valor de ciclo de vida mediante pasaportes digitales de producto, datos integrados en BIM, métricas de carbono y contratación pública verde. La compra pública aparece como palanca decisiva: si los concursos siguen premiando el menor precio inicial, los materiales innovadores quedarán relegados a pilotos. En cambio, criterios de desempeño, carbono incorporado, circularidad y durabilidad pueden crear demanda estable.
La regulación es el otro gran frente. Los estándares prescriptivos, basados en composición, pueden excluir soluciones que cumplen o superan prestaciones. Los ciclos de revisión pueden superar los diez años y las interpretaciones nacionales añaden costes. El informe recomienda avanzar hacia marcos basados en resultados: seguridad, resistencia al fuego, durabilidad, emisiones y comportamiento en uso. La reciente revisión del Reglamento de Productos de Construcción y las solicitudes de normalización para cementos y ligantes alternativos apuntan en esa dirección.
Intervenciones sistémicas e integradas
Como se ha analizado durante el estudio, abordar las deficiencias del ecosistema requiere intervenciones sistémicas e integradas, en lugar de soluciones técnicas aisladas. Es necesario un cambio de política coordinado para reducir los riesgos de las inversiones en innovación y adopción de materiales de construcción, premiar el desempeño a lo largo del ciclo de vida en toda la fragmentada cadena de valor y garantizar que se visibilice el valor a largo plazo de la innovación.
Las recomendaciones se agrupan en tres líneas. Primero, romper barreras sistémicas con laboratorios abiertos, testbeds, living labs, oficinas de transferencia tecnológica y financiación por hitos. Segundo, reformar la contratación pública y los incentivos fiscales para premiar desempeño ambiental y valor a largo plazo. Tercero, invertir en competencias y confianza de mercado, mostrando casos reales y datos verificables.
El estudio concluye que los principales obstáculos para la adopción de materiales avanzados en la construcción no son de carácter tecnológico, sino estructural. La fragmentación del sector, las limitaciones en financiación y demostración a escala, la rigidez normativa y la falta de capacidades dificultan el paso de la innovación desde la investigación hasta su despliegue en el mercado. En este contexto, el informe señala que el avance dependerá en gran medida de la capacidad de las políticas públicas, los marcos regulatorios y los instrumentos de mercado para facilitar esa transición.
