Con el apoyo del Ministerio para la Transición Energética y el Reto Demográfico, Fundación Renovables ha publicado un informe que plantea las Soluciones Basadas en la Naturaleza (SBN) como una vía complementaria para afrontar los retos hídricos en un contexto de cambio climático. El documento analiza su aplicación en la gestión sostenible del agua y las presenta como alternativas operativas para administraciones y responsables de planificación.
Las soluciones basadas en la naturaleza son estrategias, medidas y actuaciones que utilizan los ecosistemas y los servicios que estos proporcionan para responder a desafíos como el cambio climático, la seguridad alimentaria o el riesgo de desastres. Su enfoque consiste en aprovechar funciones naturales para resolver problemas ambientales y urbanos, sin depender exclusivamente de infraestructuras tecnológicas convencionales.
Soluciones basadas en la naturaleza para la gestión del agua
El informe señala que en España y en Europa ya se están implantando distintas actuaciones de este tipo, desde cubiertas vegetales hasta sistemas de lagunaje para depurar grandes caudales o técnicas de pastoreo regenerativo. En el ámbito de la depuración de aguas residuales, la respuesta tradicional se ha basado en infraestructuras grises, cuya expansión ha contribuido a reducir la contaminación de las masas de agua.
No obstante, Fundación Renovables señala que las estrategias convencionales no están alcanzando por sí solas los objetivos ambientales y de sostenibilidad necesarios ante los riesgos previstos. En este contexto, las soluciones basadas en la naturaleza se plantean como herramientas complementarias con una doble función: conservar y restaurar ecosistemas de valor o degradados, y reforzar la prevención frente a episodios extremos como crecidas, sequías u otros desastres naturales.
En el caso español, las actuaciones más extendidas en el ámbito fluvial han sido las vinculadas al mantenimiento y ampliación de humedales. En cambio, las soluciones directamente orientadas al tratamiento de aguas residuales urbanas, agroganaderas e industriales han tenido hasta ahora un menor desarrollo e implantación.
Drenaje urbano sostenible y reducción del riesgo de inundaciones
Uno de los campos de aplicación destacados es el de los sistemas urbanos de drenaje sostenible. El informe identifica la elevada impermeabilización de las ciudades como un problema relevante, ya que el asfalto y las aceras reducen la infiltración del agua, limitan la recarga de acuíferos bajo los núcleos urbanos y aumentan la acumulación de escorrentías durante lluvias intensas.
Entre las soluciones citadas figuran los parques inundables, concebidos como espacios recreativos y paisajísticos durante periodos secos, pero preparados para recibir grandes volúmenes de agua cuando se producen precipitaciones intensas. El parque La Marjal de Alicante, con 3,6 hectáreas de superficie, puede almacenar hasta 45.000 m3 de aguas pluviales. En 2019 llegó a recibir 22.000 m3, que posteriormente fueron evacuados de forma controlada hacia una estación depuradora antes del vertido final.
El documento también recoge los procesos de fitorremediación, basados en la capacidad de las plantas para intervenir en el tratamiento del agua. A escala urbana, estos sistemas pueden aplicarse mediante techos y muros vegetales, con usos asociados a la regeneración de agua para riego o lavabos. Además, la sombra generada por la vegetación reduce la radiación solar que llega al edificio y contribuye a disminuir la temperatura interior.
En resumen, las SBN se diferencian de las infraestructuras grises porque se apoyan en las dinámicas propias de los procesos naturales y requieren una intervención humana menor. Frente a modelos centrados en maximizar la depuración mediante reactivos, consumo energético elevado y mantenimiento intensivo, estas soluciones incorporan objetivos ambientales más amplios.
El informe subraya que la restitución de las aguas es solo una de sus funciones. Estas instalaciones pueden aportar beneficios adicionales como secuestro de carbono, aumento de la biodiversidad, reducción de la exposición a inundaciones y otros riesgos climáticos, y mejora del valor paisajístico de los entornos donde se integran.
