La Comisión Europea, a través de la iniciativa Smart Cities Marketplace, ha publicado su informe final ‘From Small to Large: Best Practices for Local Sustainable Solutions’, en el que analiza el trabajo desarrollado durante los últimos años para ayudar a las ciudades europeas a transformar sus objetivos climáticos en proyectos concretos, viables y preparados para atraer inversión. El documento recoge aprendizajes clave de este proceso y ofrece recomendaciones prácticas para facilitar el paso de la planificación a la ejecución de soluciones sostenibles en el ámbito urbano.
El informe destaca como principal conclusión que muchas ciudades ya no tienen el reto de definir objetivos climáticos, sino de hacerlos realidad. Aunque existe una planificación sólida en materia de sostenibilidad, la conversión de esas estrategias en proyectos viables y financiables sigue siendo uno de los principales obstáculos a nivel local en Europa.
Según el balance presentado, entre 2018 y principios de 2025 la iniciativa ha respaldado 144 proyectos con una inversión conjunta cercana a los 1.400 millones de euros. Estas actuaciones abarcan ámbitos clave como la eficiencia energética, el impulso de energías renovables, la movilidad sostenible y el desarrollo de soluciones digitales aplicadas a la gestión urbana.
De la planificación a la acción
El informe subraya que las ciudades ocupan una posición central en la transición energética y climática europea, al ser el entorno donde se despliegan soluciones, se integran sistemas y la ciudadanía percibe los cambios en su vida cotidiana. Según la publicación, la iniciativa ha creado un marco estructurado para conectar a autoridades locales, empresas e inversores y facilitar que los proyectos pasen de la fase conceptual a la ejecución.
Además, uno de los mensajes principales del documento es que el reto prioritario para muchas ciudades ya no consiste en definir metas, sino en aplicarlas. Aunque numerosas autoridades locales cuentan con planes climáticos y energéticos sólidos, transformar esas estrategias en proyectos bancables sigue siendo un proceso complejo.
Por su parte, Smart Cities Marketplace aborda ese obstáculo mediante asistencia técnica, impulso de alianzas y conexión con inversores. La experiencia recogida en el informe apunta a que las barreras suelen estar más relacionadas con la capacidad de desarrollo de proyectos, la estructuración financiera y el acceso a inversión que con la disponibilidad tecnológica.
Impulso a las ciudades pequeñas
La publicación dedica una parte relevante a la inclusión de ciudades pequeñas y medianas, que representan la mayor parte del tejido urbano europeo. Estos municipios suelen afrontar limitaciones estructurales, como menor disponibilidad de recursos y de conocimiento técnico especializado.
Para responder a esas dificultades, la iniciativa ofrece apoyo adaptado en lenguas locales y promueve la agregación de proyectos y la colaboración entre actores. El objetivo es facilitar que estas ciudades superen barreras operativas y puedan participar de forma activa en la transición sostenible.
Además, el informe incorpora un repertorio de casos prácticos con experiencias de distintas ciudades europeas. Los ejemplos muestran actuaciones concretas en sistemas de energía renovable, comunidades energéticas, movilidad inteligente y rehabilitación de edificios, con atención a modelos de gobernanza, enfoques de financiación y vías de ejecución replicables en diferentes contextos urbanos.
Nuevas líneas estratégicas
El informe pone el foco no solo en los proyectos concretos, sino también en la necesidad de consolidar un sistema europeo de apoyo más coordinado y coherente para las ciudades. En este contexto, Smart Cities Marketplace se consolida como una herramienta orientada a facilitar el desarrollo de proyectos, su financiación y su puesta en marcha, actuando como complemento a las fases de planificación y a los mecanismos de preparación de inversiones.
De cara a los próximos años, el documento señala varias prioridades estratégicas, como el aumento de la demanda de acompañamiento práctico para la ejecución de iniciativas, una mejor coordinación entre los distintos programas de la Unión Europea y un mayor refuerzo del papel de los actores locales para garantizar un apoyo más accesible y eficaz. Asimismo, destaca la creciente relevancia de la participación ciudadana y de las comunidades energéticas en el avance de la transformación urbana sostenible.
