España cerró 2025 como un año extremadamente cálido, con una temperatura media de 15,1 °C, 1,1 °C por encima del promedio anual del periodo 1991-2020. Fue el tercer año más cálido de la serie iniciada en 1961, empatado con 2024 y solo por detrás de 2022 y 2023. La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (Miteco), recoge estos datos en el informe sobre el estado del clima de España 2025. El documento confirma una tendencia de calentamiento sostenida: la temperatura media anual ha aumentado 1,75 °C desde 1961 y los 12 años más cálidos de la serie corresponden al siglo XXI.
El informe analiza detalladamente las condiciones climáticas del año pasado en España, así como las tendencias observadas en las últimas décadas. La edición de 2025 es la séptima del informe anual sobre el estado del clima en España. La publicación incluye un documento completo y un resumen ejecutivo, y está disponible gratuitamente en el apartado específico de publicaciones y estudios de la página web de la Aemet, junto con los informes de años anteriores.
Temperaturas récord, olas de calor y señal del cambio climático
El verano de 2025 se situó como el más cálido desde que hay registros, igualado con el de 2022. Durante ese periodo se produjeron tres olas de calor, dos de ellas de especial relevancia, y aproximadamente uno de cada tres días del verano estuvo bajo esta situación. En enero también se registró una ola de frío, aunque fue breve y de baja intensidad.
La Aemet vincula el calentamiento observado en España con el cambio climático antropogénico, asociado mayoritariamente a las emisiones de gases de efecto invernadero. En el Observatorio Atmosférico de Izaña, centro de referencia mundial perteneciente a la Aemet, la concentración de CO2 alcanzó 427,3 partes por millón (ppm), con un incremento interanual de 2,9 ppm.
El aumento térmico se reflejó también en los récords diarios. En 2025 se contabilizaron 25 récords de días cálidos y ninguno de días fríos, frente a los cerca de cinco de cada tipo que cabría esperar en un clima estable. En la última década, los récords cálidos sumaron 221, frente a siete récords fríos, una relación 32 veces superior.
Las aguas marítimas españolas mantuvieron por cuarto año consecutivo un carácter extremadamente cálido. La temperatura media fue la segunda más alta de la serie, solo por detrás de 2023, y superó en 0,8 °C el promedio normal del periodo 1991-2020.
En la mayor parte de las zonas marítimas mediterráneas se alcanzaron las temperaturas medias anuales más elevadas de la serie. Además, los tres últimos años han sido los únicos en los que se ha alcanzado o superado la barrera de los 20 °C como temperatura media de las aguas circundantes a España, en una serie con datos desde 1940.
Un año húmedo por la primavera pese a estaciones secas
La precipitación media sobre España fue de 688,7 mm en 2025, equivalente al 109% del valor normal del periodo 1991-2020. El año tuvo carácter húmedo por segundo ejercicio consecutivo, una situación que no se observaba desde el bienio 2013-2014. En la serie histórica fue el vigésimo quinto año más lluvioso y el noveno del siglo XXI.
El balance anual estuvo determinado por la primavera, que registró precipitaciones un 51% superiores al valor normal y fue la quinta más lluviosa de la serie. En cambio, invierno, verano y otoño fueron secos en términos generales. Las lluvias acumuladas en primavera permitieron volver desde marzo de 2025 a una situación de normalidad en el conjunto de España, tras una sequía de larga duración iniciada en marzo de 2023.
El informe no identifica una tendencia estadísticamente significativa en la precipitación media anual para el conjunto del país desde 1961, aunque sí detecta descensos significativos en áreas del nordeste y del sur peninsular. En cuanto a otros indicadores, el número de horas de sol se situó en torno a valores normales y hubo menos tormentas de lo habitual.
Pese a la menor actividad tormentosa general, se produjeron episodios de lluvias torrenciales, entre ellos el asociado a la dana Alice, el primero de estos sistemas en recibir nombre, que causó impactos relevantes en octubre de 2025. Ese año fue el segundo año natural con más borrascas y danas nombradas desde la puesta en marcha del sistema, a finales de 2017.
