Los residuos y la biomasa pueden contribuir en un plazo de diez años a producir el 8% de la energía consumida en España.

La producción de energía a partir de residuos es una realidad cada vez más evidente. Año tras año aparecen nuevas fórmulas para aprovechar la energía contenida en los restos de comida, plásticos, y otros materiales de desecho. Lo que permite avanzar hacia una sociedad baja en carbono y con vertido cero.

Los residuos y la biomasa pueden contribuir de manera notable a la producción de energías limpias, tanto es así que en un plazo de diez años los residuos podrían aportar el 8% de toda la energía que se consume en España. Esa es una de las conclusiones a la que llegó la II Conferencia Internacional sobre la obtención de energía a partir de residuos y biomasa, organizada por el Instituto para la Sostenibilidad de los recursos (ISR), y celebrada en Madrid entre el 24 y el 26 de octubre.

La conferencia ha reunido a más de 400 delegados de 20 países, con la intención de presentar los avances técnicos más significativos en este campo, así como para promover el debate sobre las posibilidades energéticas de todo tipo de desperdicios.

Durante los tres días de sesiones y debates, el panel de expertos puso de manifiesto que el potencial energético de los residuos y la biomasa es especialmente importante porque contribuye de manera decisiva a disminuir el impacto ambiental de los vertederos, uno de los grandes problemas de la sociedad actual. Tal y como hizo ver el subdirector general de Prevención de Residuos del Ministerio de Medio Ambiente, Juan Martínez Sánchez: “cada vez generamos más residuos y más complejos. Si no somos capaces de establecer medidas eficaces para su reducción, se plantean escenarios realmente pavorosos”.

Actualmente, en España, se generan 24 millones de toneladas de residuos urbanos anuales (540 kilos por habitante y año), de los cuales un 60% llega a los vertederos. La mayor parte de estas basuras podría aprovecharse para hacer del residuo una materia prima útil como las recicladas y compostadas, o como el gasóleo, el gas sintético, el biogás, el calor o electricidad. De hecho, según datos del ISR, con las nuevas tecnologías y las ya existentes, se podría reducir de forma drástica la basura de los vertederos hasta menos de un 10%. Para ello es indispensable “seguir investigando en procesos biológicos, químicos y térmicos que permitan avanzar hacia una sociedad baja en carbono y con vertido cero”, declaró Carlos Martínez Orgado, director general del ISR.

Una de las técnicas más novedosas para transformar los residuos en energía, es la que se está experimentando con éxito en Ottawa (Canadá). La planta utiliza 100 toneladas de residuos al día (plásticos, electrodomésticos o desechos industriales y químicos) que tras un proceso de gasificación por plasma obtiene un gas sintético de alto poder calorífico parecido al gas natural. En España, una empresa del sector se encuentra a la espera de conseguir los permisos necesarios para comenzar la construcción de la primera planta de este tipo en nuestro país, que tendrá su ubicación en Carrión de los Condes (Palencia).

Otra técnica alternativa es el reciclado químico de plásticos, que antes sólo podían eliminarse mediante la incineración. La idea es invertir el proceso de fabricación de algunos productos ricos en carbono, como el plástico, para lograr que el residuo vuelva a convertirse de nuevo en materia prima, cerrando así el ciclo de los materiales: recurso-producto-residuo-recurso. El método actualmente en experimentación consiste en descomponer la molécula del polímero para producir fuel-oil.

Durante el transcurso de esta conferencia internacional también se destacó el potencial de los residuos para producir hidrógeno, la principal fuente de energía del futuro. A través de procesos de fotosíntesis, o por medio del uso de bacterias fermentativas, es posible obtener hidrógeno de manera continuada a partir de materias primas renovables y residuos. “Con estas técnicas no se conseguirá cubrir la mayor parte de la demanda energética del futuro, pero sí puede resultar muy útil en la llamada microenergía: pequeñas plantas distribuidas por todo el territorio nacional para dar servicio a poblaciones rurales”, comentó Aldo Muntoni, catedrático en el departamento de Geoingeniería y Tecnologías Medioambientales de la Universidad de Cagliari (Italia).

En definitiva, la conferencia mostró la gran diversidad de fuentes y métodos para obtener energía a partir de residuos y biomasa, desde las más clásicas (como la incineración o el uso de las cementeras) a las tecnologías emergentes, pasando por los tratamientos biológicos, procesos químicos, etc.

 
 
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