La construcción industrializada en España avanza desde la mera experimentación hacia una consolidación técnica prevista para 2026. Según el último Informe Sectorial sobre construcción industrializada, elaborado por CoHispania, que analiza el cierre del ejercicio 2025 y las previsiones operativas para 2026. El documento señala que el sobrecoste inicial de la industrialización se ve compensado por la eliminación del 7,4% de desviaciones habituales en la obra tradicional y por un 0% de retrasos en la ejecución del proyecto inmobiliario. Actualmente, el 2,30% de las promociones emplea ya construcción industrializada, con un seguimiento detallado tanto en obra como en fábrica, lo que refuerza la trazabilidad del proceso.
El estudio se basa en los Project Monitoring que CoHispania (sociedad de tasación homologada por el Banco de España) ha realizado en 2025 en proyectos inmobiliarios con construcción industrializada. El Project Monitoring es una herramienta para analizar, controlar y supervisar proyectos. Este servicio es llevado a cabo por consultores independientes que actúan como intermediarios entre la entidad y el cliente, ya sean promotores, particulares, entidades financieras o fondos de inversión. Su intervención abarca desde la fase de construcción hasta la comercialización del proyecto.
El informe constata un cambio de paradigma: la construcción industrializada deja de ser una alternativa experimental y se consolida como herramienta de gestión de riesgos para el sector inmobiliario en España, en un contexto donde la precisión y la certidumbre ganan peso estratégico.
Construcción industrializada en España y cambio de paradigma
Aunque la cuota de mercado de la construcción industrializada se sitúa hoy entre el 1% y el 2%, el objetivo del sector es alcanzar el 10% en 2030. Este crecimiento previsto en España se apoya en tres factores estructurales: la escasez de mano de obra especializada, la presión por aumentar la oferta de vivienda asequible y la necesidad de garantizar plazos de entrega. En este escenario, el Project Monitoring se consolida como pieza clave para evaluar riesgos y verificar el cumplimiento de objetivos de coste y plazo.
En materia de plazos, los datos del informe indican que el 100% de las obras analizadas con sistemas industrializados registraron un 0% de retrasos atribuibles a esta tecnología. Los tiempos de ejecución se redujeron entre un 30% y un 50%, alcanzando en algunos proyectos disminuciones de hasta el 70% en elementos prefabricados como baños o fachadas. La simultaneidad entre la fabricación en planta y la ejecución de cimentaciones en obra ha permitido no extender los calendarios y, en ciertos casos, acortar la duración total a 16 meses, e incluso a 12 meses en viviendas unifamiliares con industrialización 3D.
El Project Monitoring confirma también que el 100% de las obras analizadas que incorporan elementos industrializados no han sufrido retrasos asociados a dichos sistemas, lo que mejora sustancialmente la estabilidad del cronograma.
Costes y vivienda unifamiliar
En cuanto a costes, en 2025 el coste de ejecución material (PEM) de la construcción industrializada se situó en niveles similares o algo superiores al tradicional, con incrementos del +3-5% ligados a la falta de economías de escala plenamente consolidadas.
Sin embargo, al observar el ciclo completo del proyecto, el informe muestra que la industrialización reduce la incertidumbre económica. La obra convencional presenta desviaciones medias del 7,43% sobre el presupuesto, pudiendo llegar al 12,50% en el caso de cooperativas, mientras que la construcción industrializada trabaja con presupuestos cerrados en fábrica, blindando al promotor frente a variaciones de materias primas y errores de ejecución.
Por tipologías, la vivienda unifamiliar se ha convertido en uno de los segmentos con mayor penetración de sistemas industrializados. La fuerte variabilidad de costes en la autoconstrucción tradicional y la necesidad de fijar precio y plazo desde fases tempranas han favorecido esta adopción. En las cooperativas persisten barreras ligadas a la financiación inicial y a los anticipos necesarios para la fabricación, aunque la industrialización se perfila como herramienta eficaz para contener desviaciones económicas finales y evitar derramas extraordinarias.
El informe subraya también el papel del denominado ‘Nuevo Paradigma ICO’, que permite financiar hasta el 75% de los acopios offsite y un 25% de anticipos para materias primas, facilitando la viabilidad de los proyectos desde el arranque. En el plano ambiental, la construcción industrializada se alinea con criterios ESG al reducir en torno a un 30% la huella de carbono y los residuos, además de disminuir de forma notable el consumo de agua en obra y mejorar la eficiencia térmica de los edificios.
