Según la Dirección General de Acción Climática de la Comisión Europea, los 43 países de la Unión por el Mediterráneo (UpM) han puesto en marcha el desarrollo del primer Plan de Acción Climática para el Mediterráneo, una iniciativa orientada a coordinar la respuesta regional ante el cambio climático y a reforzar la resiliencia en una zona que se calienta un 20% más rápido que la media mundial.
La iniciativa se anunció durante la tercera Semana Verde Mediterránea de la Unión por el Mediterráneo, celebrada del 30 de junio al 3 de julio de 2026. La decisión se produce en un contexto de aumento de los riesgos climáticos en la cuenca mediterránea, donde el incremento de las temperaturas, la reducción de las precipitaciones, las sequías más prolongadas, la subida del nivel del mar y los incendios forestales más intensos presionan a ecosistemas y economías ya tensionados.
Cooperación climática regional en el Mediterráneo
La Unión por el Mediterráneo (UpM) es una organización intergubernamental que reúne a los Estados miembros de la Unión Europea y a países vecinos del Mediterráneo meridional y oriental. Su finalidad es promover la cooperación regional en desafíos compartidos, entre ellos la acción climática y la gestión sostenible de los recursos naturales.
El nuevo Plan de Acción Climática busca trasladar a un plano operativo los compromisos políticos asumidos por los ministros de Medio Ambiente y Acción Climática de la UpM en una Declaración Ministerial adoptada en 2021. Aquel texto recogía objetivos vinculados al aumento de la ambición climática, la adaptación, la resiliencia, la movilización de financiación climática, la gestión sostenible de los recursos naturales y una transición justa.
El plan se elaborará a lo largo de 2026 y pretende conectar las estrategias climáticas nacionales con proyectos transfronterizos. También está previsto que contribuya a alinear la financiación climática en torno a prioridades compartidas y a abrir nuevas vías de colaboración frente a problemas comunes.
La vulnerabilidad mediterránea explica el enfoque regional de la iniciativa. Ningún país de la cuenca puede afrontar de forma aislada fenómenos como el avance de las sequías, la presión sobre los recursos hídricos, el aumento del riesgo de incendios o los efectos de la subida del nivel del mar sobre zonas costeras y actividades económicas.
Aunque el Plan de Acción Climática aún se encuentra en fase de desarrollo, el primer intercambio entre los 43 Estados miembros de la UpM constituye el punto de partida para definir mecanismos de cooperación más concretos. La iniciativa está diseñada para responder a las características específicas del Mediterráneo y para facilitar que las prioridades nacionales se integren en una agenda climática regional.
