El Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas (UN DESA), a través de la División de Estadística de la ONU (UN Statistics Division), ha publicado el ‘Informe sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2026’, que señala que los ODS han generado avances a gran escala desde su adopción en 2015, con mejoras en el acceso a agua potable, la electricidad, la atención sanitaria y la conectividad digital para miles de millones de personas.
El documento advierte, sin embargo, que el progreso hacia la Agenda 2030 sigue siendo desigual e insuficiente cuando quedan menos de cinco años para cumplir las metas. Entre los principales factores que dificultan su consecución figuran la escalada de conflictos, la ralentización del crecimiento económico mundial, el cambio climático, el aumento de la deuda y la caída de la asistencia oficial al desarrollo.
Avances de los Objetivos de Desarrollo Sostenible
El informe ofrece una evaluación directa del estado de los ODS: reconoce resultados relevantes en varias áreas, pero subraya que esos avances no bastan para garantizar el cumplimiento de los compromisos fijados para 2030. Sin una aceleración clara de las soluciones que ya han demostrado resultados, la promesa de la Agenda 2030 corre el riesgo de quedar fuera de alcance.
La publicación sostiene que los Objetivos de Desarrollo Sostenible continúan siendo el marco compartido a escala internacional para orientar las políticas de paz, prosperidad y sostenibilidad. Por ello, plantea la necesidad de devolverlos con urgencia al centro de la toma de decisiones global.
Entre las líneas prioritarias identificadas para acelerar el progreso se incluyen un aumento de la inversión, una cooperación internacional más sólida, una ampliación del acceso a la tecnología y a los datos, una transición energética más rápida, mayores avances en igualdad de género y una renovación de los compromisos con la paz.
El informe vincula la evolución de los próximos cuatro años con la posibilidad real de alcanzar los ODS en 2030. También advierte de que las decisiones adoptadas en este periodo tendrán efectos más allá del calendario de la Agenda 2030, al incidir en el bienestar de las personas y del planeta durante generaciones.
La evaluación sitúa la financiación, la cooperación, la tecnología, los datos, la energía, la igualdad de género y la paz como ámbitos de actuación esenciales para revertir la trayectoria actual. El diagnóstico combina el reconocimiento de los avances logrados desde 2015 con la advertencia de que el ritmo actual no es suficiente frente a las presiones económicas, climáticas, financieras y geopolíticas.
