WWF/Adena y prestigiosos economistas europeos exigen que se endurezca el comercio de emisiones de CO2.

Más de cincuenta prestigiosos economistas europeos han firmado una declaración en la que WWF/Adena asegura que el comercio de emisiones es el instrumento adecuado para luchar contra el cambio climático y reducir las emisiones de CO2 por parte de las grandes industrias contaminantes. Los firmantes reclaman, no obstante, un endurecimiento en el sistema europeo de comercio de emisiones (UE ETS) para asegurar su eficacia.


La declaración afirma que el comercio de emisiones ofrece a las industrias la máxima flexibilidad y el menor coste posible para la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, además de incentivar la inversión en tecnologías limpias. Sin embargo, para que el sistema funcione es esencial que el carbono alcance un precio significativo. Esto requiere un recorte en la oferta disponible, que sólo puede lograrse mediante el establecimiento de unos límites más estrictos.


La declaración de WWF/Adena ha sido entregada a la Comisión Europea por dos de sus firmantes, el catedrático de la Universidad de Cambridge, Michael Grubb, y Ottmar Edenhofer, del Instituto Postman para la Investigación del Cambio Climático. En el transcurso de una rueda de prensa conjunta, el comisario de Medio Ambiente Stavros Dimas ha firmado, asimismo, esta declaración.


“Un endurecimiento en el sistema europeo de comercio de emisiones es esencial para lograr los compromisos adoptados en el Protocolo de Kioto y contribuir así a mantener el calentamiento global por debajo del incremento de 2ºC con respecto a los niveles pre-industriales”, asegura Stephan Singer, director de la Unidad de Clima Europeo y Energía de WWF Internacional. “Pero la mayoría de los países comunitarios está mostrando muy poco interés en este compromiso y proponen unas limitaciones muy tímidas a las emisiones en sus territorios. Para mantener una posición de liderazgo en la lucha contra el cambio climático, es vital que la Unión Europea rechace los Planes Nacionales de Asignación excesivamente permisivos”.


El sistema comunitario de comercio de emisiones es la piedra angular de la política europea en materia de cambio climático y es, además, el primer sistema internacional de comercio de emisiones de CO2 establecido en el mundo. Afecta a unas 11.400 centrales eléctricas e industriales, responsables de la mitad de las emisiones europeas de CO2.


Sin embargo, datos obtenidos a comienzos de 2006 señalan que los gobiernos europeos han otorgado demasiados derechos de emisión durante la primera fase (2005-2007), lo que ha llevado a una caída en el precio del carbono. WWF/Adena sostiene que las propuestas de límites nacionales demasiado permisivos, como las presentadas por Alemania, Polonia, Francia y Grecia, deben ser rechazadas. “También el cumplimiento de la segunda fase (2008-2012) se ve amenazado por unas normas muy generosas para la utilización de créditos procedentes de Mecanismos de Desarrollo Limpio y de Implementación conjunta. Esto es especialmente grave en la propuesta de PNA presentada por España, que permite la utilización de dichos créditos hasta en un 50%, lo cual contribuiría a abaratar el precio del CO2 y por tanto se socavan los incentivos del comercio de emisiones. Esperamos que el gobierno tenga en cuenta nuestras alegaciones y corrija este punto en el Plan definitivo” señala Mar Asunción, responsable del Programa de Cambio Climático de WWF/Adena.


“Nuestro análisis muestra que las cuotas propuestas hasta el momento son demasiado altas y, de esa manera, no van a funcionar como incentivos para recortar las emisiones o para destinar inversiones que ayuden a reducir las emisiones de cada país. Unos pocos países, como España, están dispuestos a realizar un serio esfuerzo al respecto. Pero otros muchos contradicen el supuesto papel de Europa como líder en la lucha contra el cambio climático. Necesitamos límites más severos, auténticos recortes, y empezar a ver subastas de derechos de emisiones en lugar de asignaciones gratuitas a las industrias y empresas contaminantes. Cuanto antes se implante el sistema de subastas, mejor parados saldrán el clima global y la economía europea”, ha afirmado el profesor Michael Grubb. Por su parte, Ottmar Edenhofer ha asegurado en Bruselas: “Los costes derivados de la contención del cambio climático están sobrevalorados. Son mucho menores que los ocasionados por los impactos del calentamiento global, como las inundaciones, sequías o la necesidad de construir nuevas infraestructuras. Sólo si actuamos rápido la reducción de la contaminación climática será relativamente barata y tendrá efectos positivos en las economías europeas.


El calendario de emisiones tiene un papel muy importante, pero es necesario que se simplifique y se armonice para reducir las diferencias competitivas que surgen de la disparidad de criterios aplicados en cada país para la concesión de permisos de emisión”. Para el comisario europeo de Medio Ambiente, Stavros Dimas, el sistema europeo de comercio de emisiones es un instrumento vital para regular el creciente mercado global de carbono, para alcanzar los objetivos de Kioto y para combatir el cambio climático a partir de 2012: “El hecho de que las propuestas presentadas hasta ahora propongan topes que, en la mayoría de los casos, exceden las emisiones verificadas en 2005, es muy desalentador. Quiero asegurarme de que todas las propuestas sean estudiadas desde una perspectiva justa pero también severa, y en las próximas semanas tomaremos decisiones sobre el primer bloque de planes nacionales de asignación presentados”.

 
 
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