La calidad del aire en Europa mejora pero se necesitan más medidas ante los límites de 2030, según la AEMA

La mayoría de las estaciones de control de la calidad del aire en Europa cumplen actualmente las normas legales de la UE para los principales contaminantes atmosféricos. Sin embargo, los niveles de contaminantes clave como las partículas en suspensión, el benzo(a)pireno y, especialmente, el ozono a nivel del suelo, siguen siendo un problema, según las últimas evaluaciones sobre calidad del aire publicadas por la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA).

El informe señala que se han logrado avances en la mejora de la calidad del aire en Europa, pero se necesitan más medidas para abordar los límites de 2030 y el ozono a nivel del suelo.

Los datos recopilados y analizados para 2024 y 2025 indican que los valores de partículas finas PM2,5 y dióxido de nitrógeno (NO₂) se ajustaron en general a los estándares europeos en la mayor parte de las regiones. Sin embargo, en hasta un 20% de las estaciones de control, la contaminación del aire sigue estando por encima de los estándares actuales de calidad del aire de la UE, especialmente en partículas PM10, ozono a nivel del suelo (O₃) y benzo(a)pireno (BaP).

Calidad del aire en Europa ante los nuevos límites de 2030

El informe sobre el estado de la calidad del aire 2026 de la AEMA reúne los últimos datos oficiales comunicados sobre los principales contaminantes atmosféricos en Europa. El análisis compara las concentraciones observadas con los valores legales actualmente en vigor, con los nuevos estándares de la UE previstos para 2030 y con las directrices sanitarias de calidad del aire de la Organización Mundial de la Salud.

La AEMA señala que las normas que serán aplicables a partir de 2030 obligarán a los Estados miembros a mantener y reforzar las medidas contra la contaminación atmosférica. Además, en gran parte de Europa los niveles medidos siguen por encima de las recomendaciones de la OMS.

La distancia respecto a los objetivos de 2030 es especialmente significativa en algunos contaminantes. En el caso de las partículas en suspensión, el análisis de la AEMA indica que en 2024 el 30% o más de las estaciones notificadas registró concentraciones superiores a los estándares revisados.

El ozono a nivel del suelo exige medidas adicionales

La AEMA dedica una evaluación específica al ozono a nivel del suelo, un contaminante cuyos niveles no han descendido de forma significativa pese a la reducción general de emisiones de sus principales precursores. Este ozono se forma en la baja atmósfera cuando la radiación solar activa reacciones fotoquímicas entre contaminantes como los óxidos de nitrógeno y los compuestos orgánicos volátiles.

Esa dinámica hace que reducir sus concentraciones sea más complejo que en otros contaminantes atmosféricos. La AEMA advierte, además, de que el cambio climático puede agravar la contaminación por ozono en Europa por el aumento de la frecuencia e intensidad de condiciones meteorológicas asociadas al calor, que favorecen su formación. El ozono a nivel del suelo es un oxidante potente con efectos sobre la salud y el medio ambiente.

La AEMA considera necesarias nuevas actuaciones de los Estados miembros en el marco de la Directiva revisada sobre calidad del aire ambiente. No obstante, advierte de que las medidas nacionales y locales pueden resultar insuficientes, porque el ozono y sus precursores se desplazan a largas distancias y requieren cooperación europea e internacional frente a la contaminación transfronteriza.

Para mejorar la planificación de la calidad del aire, la AEMA plantea que una comprensión más precisa del papel de los distintos contaminantes que intervienen en la formación del ozono ayudaría a definir medidas más eficaces. Entre las nuevas herramientas figura un panel interactivo integrado en el visor urbano de la AEMA, que permite consultar las contribuciones por sectores durante la temporada de mayor concentración de ozono con datos de 2024. También se han elaborado fichas por país para los 27 Estados miembros, con información sobre niveles, tendencias y proyecciones.

Efectos sobre la salud y la economía

La contaminación atmosférica sigue siendo el principal riesgo ambiental para la salud en Europa. Según la AEMA, más de nueve de cada diez europeos están expuestos a concentraciones superiores a las directrices de la OMS para partículas PM2,5 y ozono a nivel del suelo, especialmente en ciudades.

La reducción de la contaminación atmosférica disminuye los impactos en la salud y los costes económicos asociados. Para alcanzar esos objetivos, a partir de 2026 los Estados miembros deberán aplicar hojas de ruta sobre la calidad del aire para los contaminantes cuya concentración supere el nivel especificado en las normas revisadas de 2030.

 
 
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