El 94% de los europeos considera que cuidar la naturaleza es esencial para afrontar el cambio climático, según el Eurobarómetro especial sobre biodiversidad publicado por la Comisión Europea. El estudio confirma un amplio respaldo ciudadano a la protección de la biodiversidad en un contexto económico y geopolítico complejo. En conjunto, los europeos asocian la conservación de la naturaleza con beneficios clave como la salud, la seguridad alimentaria, el acceso a agua limpia y el desarrollo económico a largo plazo. La contaminación del aire, el suelo y el agua aparece como la principal amenaza para la biodiversidad, señalada por el 94% de los encuestados. Además, la ciudadanía reclama una aplicación más eficaz de las políticas ambientales, con especial énfasis en la restauración de la naturaleza y la protección de los espacios naturales.
La encuesta se realizó entre el 5 de febrero y el 1 de marzo de 2026, dentro de la ola 105.1 del Eurobarómetro. Participaron 26.494 personas de 15 años o más en los 27 Estados miembros.
Este Eurobarómetro especial sobre biodiversidad da continuidad a las ediciones de 2015 y 2018, lo que permite comparar la evolución de las actitudes públicas. El documento mide el conocimiento del término biodiversidad, después analiza las amenazas percibidas; más adelante examina las razones para protegerla y las acciones esperadas a escala europea y local; por último, aborda el conocimiento de la red Natura 2000 y el delicado equilibrio entre desarrollo económico y conservación.
Conocimiento de la biodiversidad en la UE
La biodiversidad es hoy un concepto mucho más conocido entre la ciudadanía europea que hace unos años. El 83% de los europeos ha oído hablar del término y el 55% afirma saber qué significa, lo que supone un incremento de 14 puntos respecto a 2018. Otro 28% lo ha escuchado, aunque no conoce bien su significado, mientras que el 17% nunca ha oído hablar de él.
En España, el 51% sabe qué significa el término biodiversidad, el 26% lo ha oído sin conocerlo bien y el 23% nunca lo ha escuchado. En Suecia, el 99% de los encuestados ha oído el término; en Dinamarca y Países Bajos, el 97%. Si se mide el conocimiento real del significado, lideran Suecia, con el 88%, Dinamarca, con el 87%, y Luxemburgo, con el 74%. En cambio, el desconocimiento es más alto en Rumanía, donde el 40% nunca ha oído hablar de biodiversidad, seguida de Chequia, con el 37%, y Letonia, con el 31%.
Respecto al perfil educativo, entre quienes continuaron estudiando hasta los 20 años o más, el 70% sabe qué significa biodiversidad, frente al 28% de quienes dejaron los estudios a los 15 años o antes. También hay diferencias ocupacionales: el 74% de los directivos conoce el significado, frente al 34% de las personas dedicadas al hogar. En España, lo conocen el 55% de los hombres y el 47% de las mujeres; por edad, destaca el grupo de 25 a 39 años, con un 65%, frente al 38% entre mayores de 55. La educación marca diferencias: llega al 70% entre quienes estudiaron hasta los 20 años o más.
El respaldo a los motivos para frenar la pérdida de biodiversidad es casi unánime. En España, el 97% está de acuerdo en que cuidar la naturaleza ayuda frente al cambio climático, que existe una responsabilidad colectiva, que la biodiversidad sostiene bienes como alimentos, materiales y medicinas, y que incide en salud y bienestar. El 96% la vincula al desarrollo económico a largo plazo.
Amenazas y protección de la biodiversidad
Tras ofrecer una definición común a los entrevistados, el informe pregunta por siete amenazas. La contaminación del aire, el suelo y el agua encabeza la lista: el 94% la considera una amenaza, aunque la proporción que la ve como una amenaza muy intensa baja del 67% en 2018 al 58% en 2026. Los desastres provocados por la actividad humana, como vertidos petroleros o accidentes industriales, alcanzan el 92%.
La conversión de áreas naturales a otros usos llega al 90%, mientras que la fragmentación por infraestructuras de transporte, agua y energía se sitúa en el 89%. El cambio climático aparece como amenaza para el 87%, con una caída de cuatro puntos frente a 2018 en el indicador agregado, aunque sigue siendo una preocupación mayoritaria en todos los países. La agricultura y silvicultura intensivas y la sobrepesca son citadas por el 85%, y las especies no autóctonas por el 77%.
En el caso concreto español, las amenazas más señaladas son los desastres causados por actividades humanas y la contaminación, ambos con un 97%. Les siguen la conversión de espacios naturales a otros usos, con un 93%; el cambio climático y la fragmentación por infraestructuras, con un 91%; la agricultura, silvicultura y pesca intensivas, con un 88%; y las especies invasoras, con un 85%.
El informe muestra que la ciudadanía percibe la pérdida de biodiversidad como el resultado de múltiples presiones simultáneas, entre ellas la contaminación, la expansión urbana, el desarrollo de infraestructuras, los sistemas productivos intensivos y el cambio climático. Además, quienes ya conocen el término biodiversidad tienden a reconocer con más frecuencia todas estas amenazas; por ejemplo, el 89% de ellos vincula cambio climático y biodiversidad, frente al 78% de quienes nunca han oído el término.
El apoyo a la protección de la biodiversidad sigue siendo muy elevado en toda la Unión Europea. El 96% de los europeos considera que existe una responsabilidad colectiva de cuidar la naturaleza, mientras que el 95% vincula la biodiversidad con la salud y el bienestar. Además, el 94% considera que una naturaleza sana es importante para el desarrollo económico a largo plazo y para afrontar el cambio climático.
La biodiversidad también se percibe como un recurso esencial para la producción de alimentos, materiales y medicamentos, una afirmación respaldada por el 93% de los encuestados.
En cuanto a las prioridades de actuación de la UE, la opción más mencionada es restaurar la naturaleza y la biodiversidad para reparar daños causados por actividades humanas, con el 51%, tres puntos más que en 2018. Les sigue integrar la biodiversidad en la planificación de nuevas infraestructuras, con el 40%, aplicar mejor las normas existentes de conservación, con el 39%, e informar mejor a la ciudadanía, también con el 39%, aunque esta última opción cae nueve puntos.
Restauración local y Natura 2000
En el ámbito local, la ciudadanía considera prioritario acompañar las políticas de biodiversidad con instrumentos que faciliten su aplicación. El 45% de los europeos reclama apoyo financiero suficiente para los actores directamente afectados, como agricultores, pescadores, gestores de tierras y comunidades locales, mientras que el 44% pide normas claras y comprensibles para las empresas.
La participación de las comunidades locales también ocupa un lugar destacado entre las prioridades identificadas por los encuestados, junto con la necesidad de mejorar la información pública y garantizar un reparto equilibrado de los esfuerzos asociados a las políticas de conservación.
La red Natura 2000 sigue siendo poco conocida entre la ciudadanía europea, aunque su notoriedad ha mejorado en los últimos años. Actualmente, el 42% de los europeos ha oído hablar de ella —12 puntos más que en 2018—, pero el 58% nunca la ha oído mencionar y solo el 17% afirma saber qué es. La conciencia sobre la red varía considerablemente entre países: mientras que Bulgaria (84%), Chipre y Eslovenia (78%) registran los niveles más altos de conocimiento, otros Estados miembros presentan cifras mucho más bajas.
España se sitúa por debajo de la media europea en este aspecto. Solo el 10% de la población afirma saber qué es la red Natura 2000, el 19% ha oído hablar de ella sin identificarla bien y el 71% declara no conocerla, frente al 58% de desconocimiento registrado en el conjunto de la Unión Europea. Estos datos evidencian una importante brecha entre la relevancia de la red y su visibilidad pública.
Sin embargo, tanto a escala europea como en España, el respaldo a los objetivos de Natura 2000 es muy elevado una vez se explica su función. En la UE, el 96% considera importante evitar la destrucción de zonas naturales valiosas, el 95% proteger especies amenazadas y el 94% promover usos del suelo compatibles con la naturaleza y preservar los servicios ecosistémicos. En España, el apoyo es incluso ligeramente superior: el 98% valora la protección de espacios naturales, el 97% la conservación de especies amenazadas y la garantía de alimentos, aire y agua limpios, el 96% los usos sostenibles del suelo y la mejora de la calidad de vida local, y el 93% su contribución a la mitigación del cambio climático.
Amplio respaldo social a la protección de la biodiversidad
Los resultados del Eurobarómetro muestran que la protección de la biodiversidad mantiene un amplio respaldo social en toda la Unión Europea. La ciudadanía asocia la conservación de la naturaleza con la salud, la calidad de vida, la seguridad alimentaria, la resiliencia climática y el desarrollo económico a largo plazo.
Al mismo tiempo, los europeos reclaman una aplicación más eficaz de las políticas de biodiversidad, con especial atención a la restauración de ecosistemas degradados, la integración de criterios ambientales en la planificación de infraestructuras y el mantenimiento de una protección sólida de los espacios naturales.
Este apoyo también se refleja en la percepción de la relación entre conservación y desarrollo económico. El 49% de los europeos considera que los proyectos que dañen espacios naturales protegidos deberían prohibirse, mientras que otro 40% solo los aceptaría cuando respondan a un interés público superior y compensen plenamente sus impactos ambientales.
El estudio muestra además que el apoyo ciudadano aumenta cuando las medidas de conservación se acompañan de financiación adecuada, reglas claras y participación de las comunidades locales, lo que evidencia una demanda de políticas ambientales ambiciosas, pero también viables y socialmente equilibradas.
