El Consejo de Ministros, a propuesta del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (Miteco), ha aprobado el II Plan de Acción de Economía Circular (PAEC), un instrumento clave para acelerar la implantación de un modelo económico circular y descarbonizado en España. El plan contempla una inversión total estimada de 1.884,89 millones de euros y reúne 105 medidas que serán ejecutadas por la Administración General del Estado (AGE).
La iniciativa implica a 12 ministerios y a más de 40 unidades directivas, y tiene como objetivo alcanzar las metas fijadas en la Estrategia Española de Economía Circular de cara a 2030.
El II PAEC es el resultado de la integración de propuestas del Consejo Asesor de Economía Circular (CAEC), órgano de colaboración público-privada que agrupa a ministerios, asociaciones sectoriales, sindicatos, ONG, organizaciones de personas consumidoras y el ámbito académico. A estas contribuciones se suman las aportaciones recibidas durante el proceso de participación pública. En total, 79 alegantes presentaron 1.441 alegaciones al borrador del Plan, que fueron incorporadas para enriquecer el documento final.
Ejes de actuación para transformar el modelo productivo
Las medidas del II Plan de Acción de Economía Circular se estructuran siguiendo los ejes y líneas estratégicas de la Estrategia Española de Economía Circular, ya aplicados en el primer Plan de Acción. En concreto, se articulan en torno a cinco ejes de actuación.
El primero, centrado en la producción, promueve el ecodiseño y el rediseño de procesos y productos para reducir los impactos ambientales sobre el clima, la biodiversidad y la contaminación. Se apuesta por optimizar el uso de recursos no renovables, prevenir la generación de residuos, fomentar la durabilidad y reparabilidad de los productos, incentivar el uso de materias primas secundarias y minimizar sustancias nocivas para facilitar el reciclaje.
El eje dedicado al consumo busca reducir la huella ecológica mediante el impulso de pautas de consumo más responsables, alejadas del modelo lineal de extraer, producir, consumir y tirar. En gestión de residuos, el Plan refuerza la jerarquía de residuos, priorizando la prevención, la reutilización y el reciclaje, e incorpora una dimensión internacional de cooperación.
El eje de materias primas secundarias fomenta la reincorporación de materiales al ciclo productivo para reducir la dependencia de recursos no renovables y mejorar la competitividad y la autonomía estratégica. Finalmente, el eje de reutilización y depuración del agua apuesta por un uso eficiente y sostenible del recurso hídrico compatible con la protección de los ecosistemas.
Medidas transversales con enfoque social, territorial y de género
Como novedad, el II Plan de Acción incorpora medidas transversales adicionales estructuradas en cuatro dimensiones. En el ámbito de la gobernanza, se prevé reforzar la Comisión Interministerial de Economía Circular y el Consejo Asesor.
El Plan integra también la transición justa, al considerar la economía circular como una oportunidad para crear nuevos empleos y transformar los existentes. Asimismo, aborda el reto demográfico como uno de los grandes desafíos estructurales del nuevo modelo de desarrollo. La perspectiva de género se incorpora con el objetivo de asegurar un impacto positivo, teniendo en cuenta que la implantación de la economía circular mejora la protección de la salud y las condiciones laborales, beneficiando especialmente a las mujeres.
Investigación, sensibilización y empleo como líneas estratégicas
El Plan se apoya en tres líneas transversales de actuación. La primera, centrada en investigación, innovación y competitividad, impulsa el desarrollo y aplicación de nuevos conocimientos y tecnologías orientadas al uso eficiente de materias primas, el ecodiseño, la reparación y el reciclaje. También fomenta la colaboración público-privada, la formación de personal investigador y la inversión empresarial en I+D+i.
La línea de participación y sensibilización busca reforzar la implicación de los agentes económicos y sociales, concienciando sobre el impacto del modelo económico lineal y la necesidad de generalizar los principios de la economía circular. Por último, la línea de empleo y formación tiene como objetivo promover la creación de nuevos puestos de trabajo y mejorar los existentes mediante la educación en el ámbito de la economía circular.
