Informe Green City Accord 2020-2025: progreso de las ciudades europeas hacia la sostenibilidad

El Green City Accord (GCA) es una iniciativa europea lanzada en 2020 por la Comisión Europea que reúne a ciudades comprometidas con la transición hacia entornos urbanos más limpios, saludables y sostenibles. Su objetivo es capacitar a los gobiernos locales para abordar desafíos ambientales clave y acelerar la implementación de la normativa de la Unión Europea. La versión actualizada del informe base 2020-2025 presenta un panorama detallado sobre el progreso de las ciudades firmantes en cinco áreas ambientales críticas: calidad del aire, gestión del agua, naturaleza y biodiversidad, economía circular y residuos, y reducción del ruido.

El Green City Accord impulsa a más de un centenar de ciudades europeas a mejorar su desempeño ambiental, con un informe actualizado que mide avances en aire, agua, biodiversidad, residuos y ruido hacia los objetivos de 2030.

La actualización incluye datos de 54 ciudades de un total de 124 adheridas, frente a las 42 ciudades reportadas en la edición de 2025. Este informe proporciona una línea de base comparable que permite medir el desempeño ambiental urbano, identificar brechas frente a la legislación europea y las guías de la Organización Mundial de la Salud (OMS), y evaluar si los objetivos locales se alinean con los compromisos climáticos y de contaminación cero de la UE.

Metodología y limitaciones

El informe se fundamenta en indicadores obligatorios comunes, validados por el secretariado del GCA, para garantizar la consistencia de los datos. No obstante, el propio documento reconoce ciertas limitaciones: la cobertura todavía parcial de las ciudades, diferencias en capacidad de monitoreo y la utilización de indicadores alternativos en algunos casos, especialmente en gestión de fugas de agua y biodiversidad. La finalidad es ofrecer un análisis comparativo que sirva como referencia para las políticas urbanas hasta 2030.

El panorama europeo en cuanto a la calidad del aire muestra mejoras normativas claras, aunque los niveles recomendados por la OMS siguen siendo un desafío. Según el informe, el 96% de las ciudades cumple con los límites europeos de PM2.5, el 91% con PM10 y el 85% con NO2. Sin embargo, solo el 8% alcanza las recomendaciones de la OMS para PM2.5, el 26% para PM10 y el 12% para NO2. La concentración media de PM2.5 reportada por 50 ciudades fue de 10,12 µg/m³, por debajo del límite europeo de 25 µg/m³, pero distante del valor recomendado de 5 µg/m³ por la OMS.

El informe señala que los indicadores ambientales muestran progreso constante, aunque persisten desafíos para alcanzar niveles óptimos en salud y sostenibilidad.

El informe relaciona la contaminación del aire con la salud pública: en 2023, 182.000 muertes prematuras en la UE se atribuyeron a PM2.5 por encima de los estándares de la OMS y 52.000 al NO2. Entre las buenas prácticas destacan restricciones a combustibles sólidos en Cracovia, sistemas inteligentes de tráfico en Dresde y planes de movilidad sostenible en Braga, Penafiel y Cesena, mostrando que las ciudades combinan medidas de cumplimiento normativo con iniciativas locales de innovación ambiental.

Eficiencia hídrica y resiliencia urbana

El estrés hídrico es un desafío creciente, afectando al 20% del territorio europeo y al 30% de la población. El consumo doméstico promedio entre 53 ciudades fue de 133,37 litros por habitante y día, superior a la media europea de 126,6 litros. Sin embargo, más de la mitad de las ciudades ya están por debajo de este promedio, y se espera que para 2030 el 95% cumpla con los objetivos de eficiencia hídrica.

En fugas de agua, el índice medio ILI fue 4,92, con 71% de ciudades por debajo del umbral 5, y se proyecta que en 2030 el 77% alcance este estándar. En depuración, 28 de 51 ciudades lograron un 100% de cumplimiento con la directiva europea de aguas residuales, mientras que el 82% supera el 95% de cumplimiento. Para 2030, el 84% de las ciudades que fijaron objetivos prevé alcanzar el 100%, garantizando un manejo sostenible y seguro del agua.

Biodiversidad y naturaleza

En biodiversidad, el progreso es positivo pero desigual. La cobertura media de copa arbórea de las ciudades firmantes es 28,56%, prácticamente alineada con el promedio europeo de 2018 (28,5%). La meta para 2030 es 32,7%, lo que representa un incremento de 4,1 puntos porcentuales. Respecto a áreas naturales protegidas, la media declarada es 20,4%, aunque el informe alerta sobre problemas de comparabilidad y diferencias en la definición del indicador.

Las aves urbanas entran en la medición ambiental, un paso para integrar la biodiversidad en la evaluación de la sostenibilidad urbana.

El informe introduce por primera vez datos sobre especies de aves urbanas en 37 ciudades, empleando métodos que van desde censos tradicionales hasta herramientas de ciencia ciudadana, mostrando el interés creciente por la biodiversidad urbana como indicador de sostenibilidad y calidad de vida.

Economía circular, gestión de residuos y ruido urbano

En economía circular, los datos reflejan avances claros. El 81% de las ciudades genera menos residuos municipales que la media de la UE, situada en 0,511 toneladas por habitante, con un promedio de 0,434 toneladas en el grupo de firmantes. Sin embargo, la tasa de reciclaje sigue siendo limitada: promedio del 34,95%, con menos de la mitad de las ciudades superando la media europea de 38%.

Para 2030, el 84% de las ciudades con metas de reciclaje proyecta superar el objetivo europeo del 60%, y cerca de dos tercios planean reducir vertidos a menos del 10%, reflejando un compromiso progresivo con la economía circular y la reducción de la presión sobre vertederos y ecosistemas urbanos.

De cara a 2030, las ciudades refuerzan su apuesta por la economía circular, con altos niveles de reciclaje y una reducción significativa del uso de vertederos.

En cuanto al ruido urbano, aproximadamente el 60% de las ciudades se sitúa por debajo de la exposición media europea según los indicadores Lden y Lnight. Sin embargo, en varias urbes sigue siendo un problema significativo, con efectos sobre la salud y el sueño de los residentes, y todavía existe escasez de datos sobre trastornos graves relacionados con el ruido. La integración de políticas de reducción sonora sigue siendo un reto para muchas ciudades.

Medidas para mejorar indicadores ambientales

El informe muestra que las ciudades del Green City Accord han logrado tracción en áreas como calidad del aire, arbolado urbano y reducción de residuos, pero aún requieren mejorar la gestión del agua, el reciclaje y el control del ruido, y para orientar ese avance el propio documento presenta una serie de recomendaciones operativas y estratégicas para facilitar el seguimiento y aceleración de las acciones locales.

Entre las propuestas del informe se destaca la necesidad de mejorar los canales de intercambio de datos entre ciudades, fomentando plataformas y mecanismos que permitan compartir indicadores ambientales y buenas prácticas, lo que es fundamental dado que la recolección y reporte de datos es el núcleo del sistema de monitoreo del acuerdo y se realiza mediante indicadores comunes en cinco áreas prioritarias de gestión ambiental. Asimismo, se subraya la importancia de establecer objetivos intermedios y finales claramente definidos y medibles para 2030, de forma que las autoridades locales puedan orientar sus políticas y evaluar de manera más precisa si las medidas adoptadas conducen a los resultados esperados conforme a las metas europeas.

Las ciudades del Green City Accord avanzan en aire limpio, arbolado y residuos, mientras refuerzan el uso de datos, la cooperación y objetivos medibles para acelerar la transición hacia entornos urbanos más sostenibles.

Otra recomendación apunta a fomentar la cooperación y el aprendizaje continuo entre las ciudades firmantes, promoviendo redes de colaboración, intercambios de experiencias y actividades conjuntas para fortalecer las capacidades locales y acelerar la implementación de acciones efectivas.

El informe también sugiere utilizar herramientas complementarias de reporte para aumentar la comparabilidad de los datos, permitiendo que las métricas de diferentes municipios sean coherentes y comparables entre sí y con los estándares europeos, lo que contribuiría a una mejor rendición de cuentas. Por último, se insta a alinear con mayor precisión los indicadores locales con los estándares y directrices europeos, incluyendo las guías de la OMS en calidad del aire y los requisitos de la normativa comunitaria, con el fin de reducir las brechas de cumplimiento y avanzar hacia los objetivos del Pacto Verde Europeo y la acción climática urbana.

Ciudades españolas

España cuenta con varias ciudades firmantes del Green City Accord que han reportado datos y muestran avances importantes en distintas áreas ambientales. Entre las urbes con poblaciones más grandes, Madrid y Málaga han incorporado medidas orientadas a la movilidad sostenible, estrategias de monitorización de calidad del aire y proyectos de reducción de residuos en el marco de sus políticas locales.

Otras ciudades españolas de tamaño medio, como A Coruña, Alicante, Albacete, Barakaldo, Gijón, Huelva, Logroño, Murcia, Sevilla, Valencia y Vitoria‑Gasteiz, han mostrado progresos relevantes en eficiencia hídrica, ampliación de espacios verdes urbanos y gestión de residuos, aportando datos al informe base como parte del compromiso europeo con la sostenibilidad urbana.

Las ciudades españolas, grandes y medianas, avanzan de forma conjunta hacia un modelo urbano más sostenible, con mejoras en eficiencia hídrica, gestión de residuos, calidad del aire y biodiversidad, alineadas con los objetivos europeos para 2030.

También hay municipios más pequeños como Ciudad Real, Cieza, Las Rozas de Madrid y Torrelavega que destacan por su dedicación a la reducción de vertidos de residuos, la promoción de la biodiversidad urbana y la implementación de planes de acción concretos para la mejora de la calidad del aire. La participación de estas diversas ciudades españolas ilustra la amplitud del compromiso nacional dentro del acuerdo, combinando políticas innovadoras y cumplimiento normativo, y sirve como ejemplo para la transición hacia ciudades más sostenibles y resilientes en toda Europa.

El informe actualiza la línea de base de 2020-2025 y permite proyectar tendencias hasta 2030, fecha clave para cumplir los compromisos de la UE en materia de clima, contaminación cero y salud ambiental. Las ciudades firmantes buscan no solo cumplir los límites legales, sino también acercarse a los objetivos más estrictos de la OMS, reduciendo el impacto de contaminantes sobre la población y promoviendo entornos urbanos más saludables y habitables.

 
 
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